Un nuevo capitalismo

Por John Hughes – Un nuevo capitalismo, con el mismo giro de siempre


Documento original: A new capitalism, with the same old spin…


Un artículo reciente publicado en la revista Pivot de CPA Canada, escrito por Gord Beal, sostiene que “un nuevo capitalismo requiere una nueva contabilidad”.


Aquí hay un extracto:


  • Inversionistas y líderes de negocios se están uniendo a otros que están desafiando un status quo insostenible. Si bien el grado y la velocidad con la cual el capitalismo evolucionará están por verse, cambios dramáticos en nuestras ideas acerca del comportamiento de negocios aceptable están tomando forma. Problemas existenciales tales como cambio climático, la pandemia global, crisis en la economía mundial – y las marcadas desigualdades que han expuesto – nos han llevado a un punto de inflexión. El cambio es inevitable, no solo porque es lo correcto a hacer, sino porque puede ser necesario para la supervivencia humana.

  • El Foro Económico Mundial [World Economic Forum (WEF)] durante mucho tiempo ha sido un defensor de los principios de un nuevo capitalismo. El WEF ha realizado extenso trabajo para definir esto como la capacidad del sector privado para generar valor de largo plazo para todos los stakeholders, que incluyen accionistas, miembros de la sociedad y nuestro planeta. Ya hemos visto que importantes líderes corporativos, en asociación con el WEF, se expresan y comprometen a generar un reequilibrar el propósito corporativo alrededor de este concepto. “Es el momento para un nuevo capitalismo – un capitalismo más justo, igualitario y sostenible”, escribió Marc Benioff, CEO de Salesforce, en una columna en New York Times, “donde los negocios… no solo toman de la sociedad, sino que verdaderamente devuelven y tienen un impacto positivo”.

  • El capitalismo, tal y como existe hoy, ha orientado avances importantes en nuestro mundo, pero también es una causa raíz de la inigualdad global, prestando una atención extremadamente inadecuada a los problemas sociales y ambientales. La naturaleza inherentemente competitiva del sistema, que prioriza la rentabilidad y el valor de accionista, ha fallado en desarrollarse de manera sostenible.

  • Hoy, está surgiendo una nueva expectativa para el desempeño corporativo. A medida que el mundo cambia su atención a esta definición amplia de capitalismo, la profesión contable tiene la oportunidad de responder…


Sin embargo, no es la primera vez que se da el salto desde discutir las peligrosas perspectivas de la supervivencia humana a centrarse en los problemas actuales del desempeño corporativo y las implicaciones para la profesión contable si bien no del todo elegante (el cambio puede ser inevitable, pero no necesariamente de un tipo que sea racional y benéfico. Ciertamente podemos observar el impulso hacia los estándares globales de sostenibilidad. Pero, tal y como Erkki Liikanen, Chair of the IFRS Foundation Trustees, señaló en un discurso reciente, son más acerca del riesgo de la fijación del precio que acerca de necesariamente promover la virtud:


  • Se requiere que los gobiernos establezcan estructuras claras de política. Los inversionistas valoren el capital de inversión con base en cómo esas políticas impactarán las compañías en el largo plazo. Esto a su vez proporciona a las compañías un incentivo para acoger modelos de negocio sostenible. La eficiencia de esta cadena de suministro depende de información de alta calidad, comparable globalmente, con base en la cual los inversionistas puedan valorar los riesgos de la sostenibilidad y tomar decisiones informadas.


Implícito en esto hay un punto clave – que las decisiones informadas tomadas por los inversionistas pueden involucrar inversión continuada, al menos para el corto plazo, en modelos de negocio no-sostenibles, en la extensión en que el precio de esas oportunidades pueda ser fijado de la manera apropiada. Además, el deseo por el retorno de corto plazo algunas veces puede ser satisfecho de mejor manera por esos tipos de inversiones. Es decir, por muy virtuosas que puedan ser las motivaciones primarias que subyazcan a los estándares de contabilidad, está lejos de ser evidente que necesariamente tendrán éxito en promover un “mejor” comportamiento generalizado. Para un punto de referencia usado en exceso (al menos no por mí), pero siempre relevante, considere el impacto de la revelación de la compensación del ejecutivo, vendida con la premisa de que “la luz del sol es el mejor desinfectante”, pero en la práctica meros espectadores (si no facilitadores) de una espiral salarial que evade toda disciplina, moralidad y racionalidad.


Para mí no está claro que esté surgiendo “una nueva expectativa para el desempeño corporativo”, o al menos no tanto como una nueva expectativa para el giro corporativo. Recuerde una vez más (si usted lo puede soportar) nuestros anteriores artículos sobre la Statement on the Purpose of a Corporation [Declaración sobre el propósito de una corporación] de America’s Business Roundtable. El documento – con 200 signatarios de nivel de “quién es quién” que incluyen los jefes de Apple, Amazon y JP Morgan Chase – específicamente rechazó en anterior principio fundamental de que las corporaciones existen principalmente para servir a los accionistas, comprometiéndose en materias tales como invertir en empleados, apoyar comunidades, y entregar valor para todos los stakeholders. Pero The Atlantic subsiguientemente reportó lo siguiente:


  • A medida en que el COVID-19 se difundió en marzo y abril, ¿los signatarios dieron menos de su capital a los accionistas (vía dividendos y recompras de acciones)? No. En promedio, los signatarios pagaron 20 por ciento más de su capital que compañías similares que no firmaron la declaración. Luego, cuando el coronavirus arrasó con el país, ¿despidieron a menos trabajadores? Por el contrario, en las primeras cuatro semanas de la crisis, (un investigador) encontró, los signatarios fueron casi 20 por ciento más propensos a anunciar despidos o licencias. Los signatarios tuvieron menos probabilidades para donar para los esfuerzos de alivio, menos probabilidades para ofrecer descuentos a clientes, y menos probabilidades para cambiar la producción hacia bienes relacionados con la pandemia…


El artículo especuló sobre una explicación ampliamente sicológica, citando el concepto de “moral self-licensing” [auto licenciamiento moral]: “Si a las personas se les permite hacer un gesto simbólico de comportamiento moral – o simplemente imaginar que han hecho algo bueno – se sienten más libres para hacer algo moralmente dudoso, porque se han asegurado a sí mismas que están del lado de los ángeles”. Sea o no este el caso, me parece que para que la capacidad de las entidades para generar ganancias prospere en el largo plazo, esencialmente exige que trabajen contra el bien común de una manera u otra, por muy elocuente y colorida que afirmen (o superficialmente demuestren) otra cosa. Si un “nuevo capitalismo existe, su principal característica puede ser la implacable falta de sinceridad…


Las opiniones expresadas son solamente las del autor.

Esta traducción no ha sido revisada ni aprobada por el autor.


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