Servicios profesionales

Actualizado: jun 24

Por Samuel Mantilla – El cambiante mercado de los servicios profesionales - ¡Impactos en la Revisoría Fiscal!

El cambiante mercado de los servicios profesionales impacta a los contadores (y, en consecuencia, a la revisoría fiscal), pero no solo a los contadores.

La oferta y la demanda de los servicios profesionales ha evolucionado: de servicios personales a firmas profesionales y, ahora, a plataformas profesionales.

Lo importante no es cómo era ese mercado en el pasado, sino cómo es en el presente y, aún más, cómo se está proyectando en el mediano y largo plazo.

En artículos anteriores he ido comentando qué está pasando con la revisoría fiscal en el presente y las distintas alternativas que se están ofreciendo: (1) Revisión de la revisoría fiscal. El impacto de la vigilancia transfronteriza del auditor; (2) Certificaciones empresariales. En la vía de la transformación de la revisoría fiscal; (3) La revisoría fiscal y los coronavirus. Intentando ver el horizonte más allá de las nubes negras; (4) Contador digital. ¿Seguirá ganando el coronavirus contable?; (5) ¿Es contaduría una gran carrera? ¿Cuáles son los mejores contadores que la sociedad y la profesión necesitan?; (6) ¿Generalistas, especialistas o integrados? El mundo contable cambió. ¿Se está usted preparando para el nuevo cambio fundamental que viene?

En el presente artículo abordo los impactos que, para la revisoría fiscal, se derivan del cambiante mercado de los servicios profesionales.

EL MERCADO DE LOS SERVICIOS PROFESIONALES HA CAMBIADO

Los temas regulatorios son importantes, pero ‘llegan después de.’ Por estar sujetos a procedimientos legales muchas veces rígidos e incoherentes, generalmente los acontecimientos (‘los hechos y circunstancias’) le llevan la delantera. Mucho más en los actuales entornos tecnológicos.

Las iniciativas de mercado, por otra parte, casi siempre son más eficaces porque ‘se anticipan.’ Tienen claro que, actuando en el marco de la ley, es necesario estar en la frontera, generando procesos de innovación y cambio. Privilegian los entornos competitivos donde la lucha es sin cuartel, así no siempre la distribución de la riqueza acumulada sea proporcional o justa para todos los stakeholders.

La oferta y la demanda de los servicios profesionales ha evolucionado: de servicios personales a firmas profesionales y, ahora, a plataformas profesionales. Veamos las principales características de cada uno.

  • Servicios personales

Generalmente asociados con ‘las artes y los oficios’ se consolidaron a través de las ‘profesiones liberales.’ Hacen parte de una época caracterizada por el impacto de: (1) la peste negra (y el afianzamiento de los bancos venecianos e ingleses, el costo histórico y la partida doble) y (2) la revolución francesa (con el afianzamiento de los sindicatos y las acciones colectivas en pro de las libertades).

Los servicios personales dependen de la confianza que cada persona en particular genere en sus clientes. Han permitido que se destaquen ciertas individualidades (‘grandes hombres’) pero las mayorías de quienes los prestan permanecen en el anonimato: sin la fuerza o el respaldo de sus sindicatos muy difícilmente logran reivindicaciones, incluso a pesar de muchas huelgas y paros. Su perspectiva fácilmente se convierte en reivindicaciones de su clase en la búsqueda de salarios/honorarios ‘justos’ (cfr. tarifas profesionales).

Quienes entendieron que era importante privilegiar la relación empresa-profesional cambiaron las asociaciones sindicales por agremiaciones profesionales (institutos, colegios, asociaciones). Pero el éxito de éstas siempre ha dependido de la disciplina que la agremiación logre generar entre sus vinculados: certificaciones profesionales, adherencia a código de ética, práctica según estándares profesionales y paga según las leyes de la oferta y la demanda.

A nivel internacional, en los países anglosajones los contadores públicos lograron importante posicionamiento social gracias a la fortaleza de sus agremiaciones (AICPA, ICAEW, FEE, IFAC), pero tuvieron que evolucionar hacia contadores profesionales. Por el contrario, en América Latina la profesión ha sido débil y fácilmente manipulada, porque sus agremiaciones profesionales son débiles y muy fragmentadas, siempre en la búsqueda de apoyo del gobierno y de las normas legales, apaleada por la competencia en el mercado.

En el presente, los servicios personales solo tienen acogida donde el usuario es también una persona natural o se trata de una entidad muy pequeña que todavía tiene muchos procesos manuales. Pero cuando estos usuarios son absorbidos por entornos empresariales más grandes (cfr. Proveedores de empresas grandes), quienes ‘ponen las condiciones’ son las empresas grandes y la persona natural tiene que aprender a trabajar de una manera diferente.

  • Firmas profesionales

La industrialización y la internacionalización de la economía (con su consiguiente globalización) acentuaron la división entre capital y trabajo y, para la prestación de servicios profesionales, hizo imperativa la separación entre el ‘patrimonio familiar’ (= matrimonios, herencias) y el ‘patrimonio profesional’ (= las firmas/empresas).

Quienes están empeñados en estar ‘en contra’ del capital transnacional y luchan ‘contra’ el imperialismo generalmente no entienden esto e identifican firmas con las cuatro grandes redes internacionales de contadores (4G). Olvidan que, en una época de industrialización y globalización, ‘en el DNA’ de los servicios profesionales está el ejercer a través de firmas (empresas) y no a nivel individual.

El ejercicio profesional ‘a través de firmas’ les dio a los contadores un importante posicionamiento a nivel empresarial, dado que facilitó un diálogo ‘entre pares’ con las distintas organizaciones comerciales y facilitó ampliar el portafolio de los servicios profesionales: ya no únicamente servicios de contabilidad (teneduría de libros y preparación de estados financieros), impuestos (preparación y presentación de declaraciones tributarias) y auditoría (de estados financieros), sino al conjunto de servicios de aseguramiento, asesoría y consultoría.

Además de facilitar el diálogo con las distintas organizaciones comerciales, ello facilitó el diálogo con otras organizaciones profesionales. Y no solo el diálogo, sino también la integración. Facilitando la prestación de servicios según las necesidades de las organizaciones. Con un precio a pagar: procesos interdisciplinarios. Ya ninguna profesión puede decir que es ‘la única.’

Ello condujo a que los servicios profesionales prestados a través de firmas profesionales pudieran centrarse en la calidad (según estándares, mas no necesariamente en normas) y en ayudar de manera efectiva al logro de los objetivos empresariales. Los gobiernos no tardaron en darse cuenta de ello y acudieron a las firmas profesionales para que les colaboraran en mejorar la gestión de las distintas agencias y entidades gubernamentales.

Todo, en el marco de la ley comercial. Sin necesariamente privilegiar los intereses de una profesión en particular. Alianzas muy fuertes para que ‘todos ganen,’ sin necesitar asustar a nadie con la obligatoriedad legal.

  • Plataformas profesionales

Los desarrollos de las tecnologías digitales, entre otras cosas, cambiaron el concepto de ‘empresa’ como entidad individual y lo han ido ampliando, desde la consolidación empresarial (matrices, subsidiarias; entidades nacionales, regionales y multinacionales; integración horizontal y vertical) hacia lo que se conoce como empresa extendida (basada en la integración ‘entre competidores’, el ciclo de vida y la cadena de valor del negocio) y el surgimiento de las plataformas.

El caso de la tecnología es emblemático: de inicialmente vender software en un medio físico (un CD, por ejemplo), se pasó a vender software como un servicio, lo cual ha conducido al sistema actual de pagar por una suscripción y a lo que se conoce como computación en la nube. Aprovechando, de manera integrada (lo cual no quiere decir integral) los distintos recursos.

En este nuevo contexto, quien no está en la plataforma (= el ecosistema de negocios) difícilmente puede tener éxito, algo que también aplica a las firmas profesionales (¡incluidas las 4G!).

Con la pandemia del COVID-19 se han estado consolidando las plataformas basadas en las nuevas tecnologías, tanto para empresas comerciales, industriales y de servicios, pero también para la prestación de servicios profesionales, incluso los de contabilidad, control interno, impuestos, auditoría y aseguramiento.

A nivel de personas (individuos) hoy es más importante la ‘huella digital’ (en las redes profesionales y sociales) que la misma ‘hoja de vida.’

En las plataformas, las relaciones se regulan a través de contratos. Ello hace que la administración de los contratos constituya uno de los ejes. El otro es la tecnología.

Para cada contrato y para cada ‘red de contratos’ el análisis gira alrededor de:

  • Riesgos: Un universo cada vez más creciente, que ataca desde todos los ángulos posibles, el cual es necesario asumir. Sin una administración adecuada del riesgo ninguna plataforma y ningún componente de la plataforma puede sobrevivir y menos tener éxito.

  • Desempeño: Lo central no es el balance (esto es, el resultado al final del período), sino el comportamiento en el tiempo. Por eso se privilegian la medición y el monitoreo de los distintos comportamientos en el ecosistema de negocios.

  • Relaciones: La soledad y el aislamiento solo tienen como consecuencia ‘salir de la plataforma.’ Para mantenerse y tener éxito ‘en la plataforma’ es necesario administrar el conjunto de las distintas relaciones que dentro de ella se dan. En consecuencia, la administración proactiva de los contratos y el mantenimiento de relaciones efectivas se vuelve prioritario. La comunicación de doble vía se convierte en un imperativo para tener éxito.

  • Finanzas: Los recursos patrimoniales siguen siendo importantes, pero ahora no son los únicos. Existen otras fuentes de obtención de recursos para que la plataforma funcione (cfr. Instrumentos de deuda y patrimonio). Los costos y los ingresos ordinarios, así como el efectivo, tienen la clave.

  • Datos: Las plataformas se alimentan de los datos provenientes de todas las relaciones contractuales que se dan dentro del ecosistema de negocios. Por esta razón se necesitan instrumentales nuevos: inteligencia artificial, analíticas de grandes datos, cadena de bloques y demás tecnologías digitales están irrumpiendo con mucha fuerza y todavía se esperan más desarrollos. La digitalización es solo el comienzo.

En ese contexto, el IFRS 15 es ‘el rey’ de los estándares dado que se refiere al reconocimiento (inicial y subsiguiente), la presentación y la revelación de los ingresos ordinarios derivados de contratos con los clientes. Pudiera decirse que este es un estándar diseñado para la información financiera de las plataformas. Para quienes no entienden cómo funcionan las plataformas actuales es un estándar muy difícil de entender dado que está centrado en los contratos. Muchos quisieran volver a los viejos sistemas manuales, basados en el registro de las transacciones.

La contabilidad, el control interno, la auditoría y el aseguramiento no se centran, entonces, en las ‘entidades individuales’ sino en cómo se desarrollan las distintas relaciones contractuales en el ecosistema de negocios (= la plataforma).

En este abanico, los servicios relacionados con control interno (el sistema de control interno, los controles internos y las certificaciones a cargo de los ejecutivos que firman) toman la delantera y, en consecuencia, han fortalecido la auditoría interna (= auditoría corporativa), con enfoques interdisciplinarios, en algunos casos liderados por contadores profesionales.

Utilizando las mejores tecnologías (digitales) hoy disponibles. Sin un adecuado ‘conjunto de herramientas’ de escaneo, detección, priorización, minería, análisis y monitoreo, no es posible hacerlo de una manera eficiente (en términos de costos mínimos y restricciones de recursos) y efectiva (en función de los objetivos de negocio), cubriendo el 100% de la población casi en tiempo real y olvidándose del muestreo selectivo.

Claro está, ello no lo puede hacer una persona natural, con papel y lápiz y con la copia de las múltiples normas vigentes, se tiene que hacer usando tecnologías adecuadas. Ciertamente entendimientos y prácticas completamente diferentes a los que hemos estado acostumbrados por épocas y décadas.

Con transparencia plena. Así la lucha contra el fraude y la corrupción a veces parezcan esfuerzos cada vez más titánicos. ¡Porque los criminales también usan plataformas! Por eso es necesario evitar los ataques cibernéticos (firewalls), detectarlos oportunamente, responder a ellos, y generar la capacidad de recuperación (resillience) para continuar operando.

LA REVISORÍA FISCAL

La revisoría fiscal, en su estructura actual consignada en el código de comercio y anclada en la teoría jurídica de los ‘órganos societarios,’ fue concebida como un ‘servicio personal’ (del contador público persona natural, máximo con algunos ‘auxiliares’). No es funcional en términos de las firmas profesionales (un fenómeno que, se insiste, no ha sido entendido por estar luchando contra los ‘molinos de viento’, esto es, contra las 4G). Y, a menos que se realicen las transformaciones que necesita, no tiene posibilidades de sobrevivencia en el contexto de las plataformas profesionales.

En este nuevo entorno de las plataformas:

  • ¿Puede una persona natural, con todos los poderes legales, fiscalizar integralmente y hacer control previo, perceptivo y posterior? Es ingenuo pensar que sí.

  • ¿Puede una concepción teórica sólida resolver la ausencia de metodologías eficaces y probadas que permitan implementar las funciones asignadas? Es ingenuo pensar que sí.

  • ¿Puede una persona natural ser efectiva en ofrecer soluciones que ni siquiera equipos de alto desempeño son capaces de lograr? Es ingenuo pensar que sí.

No entender estas nuevas situaciones es seguir condenando la revisoría fiscal a la inefectividad y dejar que muera por inanición.

Quizás sea el momento de revisar el viejo adagio de que “El hombre propone, pero la mujer dispone.” La profesión contable colombiana (= el hombre, en este ejemplo) puede proponer teórica y reglamentariamente todo lo que quiera, está en su derecho. Pero ¿las empresas (= la mujer, en este ejemplo) están dispuestas a aceptar y pagar por ello?

En lugar de las discusiones teóricas y las definiciones de los diccionarios, ¿no será más conveniente analizar qué están necesitando las empresas? ¿Qué están dispuestas a pagar? Y, ¿qué puede ser efectivo para ello?

Claro que como buena parte de ‘la lucha contra las transnacionales’ es en el fondo la defensa de un modelo económico no-empresarial, que busca dominar un Estado totalitario que acabe las empresas, muchos insisten hoy en ‘volver al modelo de revisoría fiscal’ del código de comercio de 1971, sin entender (o aceptar) que tal código ha evolucionado. En el fondo lo que están haciendo es aferrarse a una postura ideológica que ellos saben no tiene futuro, pero en la cual continúan empeñados. La cosa es sencilla. Si se impone su modelo de Estado totalitario, la revisoría fiscal desaparece porque no habrá empresas a fiscalizar.

Se necesita, entonces, una mejor perspectiva.

  • Ya no sirve mirar el pasado e intentar volver a él. El imperativo, ahora, es entender las plataformas, cómo operan las plataformas profesionales y cómo puede diseñarse una revisoría fiscal que sea efectiva en el ecosistema de los negocios del presente y del futuro inmediato.

  • El imperativo pasa por la transformación de la revisoría fiscal: permitir que las distintas funciones que la sociedad y la empresa necesitan sean ejercidas privilegiando la calidad (según estándares, no según normas) y las relaciones contractuales que se dan en el ecosistema de negocios.

¿Cuáles son las distintas relaciones contractuales que pueden ser objeto de servicios de revisoría fiscal a través de plataformas profesionales?

Toca empezar por estudiar:

  1. Qué son y cómo operan las plataformas (= ecosistemas de negocios);

  2. Qué son las relaciones contractuales y cómo operan en las plataformas;

  3. Cuáles relaciones contractuales pueden ser objeto de revisoría fiscal y cuáles no; y

  4. Cómo diseñar e implementar una revisoría fiscal capaz de operar a través de plataformas profesionales.

Volver al pasado ya no es alternativa. Tenemos que resolver los problemas del presente y encarar el futuro.

Si desea el PDF para enviárselo a sus amigos y relacionados, puede descargarlo haciendo clic aquí.


Puede acceder al video en: https://www.youtube.com/watch?v=nTbNJAcRzMo

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