Revisoría fiscal e importancia

Por Samuel Mantilla. Revisoría fiscal e importancia. A propósito de una carta de los más importantes

Mi contexto

En el contexto de la Contaduría Pública Colombiana, tengo la fortuna de que no soy ni importante ni representativo. Tampoco tengo amigos que sean congresistas ni tengo influencias en las Cortes o en las Superintendencias.

En La revisoría fiscal y los coronavirus. Intentando ver el horizonte más allá de las nubes negras señalé que:

La revisoría fiscal difícilmente va a sobrevivir, a menos que se realicen oportunamente las transformaciones que necesita. Deberá sobreponerse al coronavirus contable y adicionalmente, después del COVID-19, deberá ajustarse a las nuevas condiciones empresariales y de los mercados.

Estoy convencido de que, en el presente, el peor enemigo para el desarrollo de la profesión es la ‘ética en consonancia’, ese ‘coronavirus contable’ que permite (legalmente) aplicar dos códigos de ética completamente diferentes, haciéndolo según la conveniencia del momento. Parece que los distintos gremios profesionales están ‘satisfechos’ con ello dado que les facilita jugar a los vaivenes del momento.

En Plataformas de aprendizaje. Una oportunidad, también para los contadores afirmé que:

Parece que la brújula (el CTCP) se enloqueció y en lugar de llevar ‘hacia los estándares internacionales’, ahora están intentando volver a los viejos esquemas, las anquilosadas propuestas y las antiguas prácticas, ahora cada consejero amplificando a través de sus propias redes sociales.

Es discutible ese ‘parece’ dado que es una realidad: cada consejero del CTCP anda promoviendo sus propios proyectos, presentándolos como oficiales del CTCP, moviendo las bases de sus seguidores y acudiendo a las distintas instancias del poder gubernamental y popular que sus contactos les permiten. Previamente he hecho referencia a los proyectos de tres de ellos. Ahora hago referencia al proyecto del cuarto de ellos, ciertamente el más importante porque es del presidente del CTCP.

Correspondencia privada hecha pública

Publicó el INCP en su cuenta de LinkedIn (ver imagen) el texto de una desafortunada carta que el pasado 10 de agosto de 2020 le dirigieron al Señor Doctor José Manuel Restrepo, Ministro de Comercio, Industria y Turismo, los representantes de varios gremios de la profesión (Instituto Nacional de Contadores Públicos -INCP; Colegio de Contadores Públicos de Colombia – COMPUCOL; Colegio de Contadores Públicos de Norte de Santander; Asociación de Contadores de la Universidad de Antioquia – ACUDA; Asociación Contadores Públicos del Huila – ASCONPHU; Colegio Colombiano de Contadores Cap. Bucaramanga; Colegio de Contadores del Suroccidente Colombiano). La carta tiene como anexo una “Propuesta radicada a la Superintendencia de Sociedades.”


La carta en mención (la negrilla es del original):

  • Está suscrita por los representantes de los gremios más importantes de los Contadores Públicos de Colombia.

  • Tiene como propósito manifestar apoyo a los planteamientos del Sr. Ministro sobre “la importancia de la revisoría fiscal y la necesidad de actualizar la legislación que la gobierna, asunto que ha sido un clamor de una profesión que requiere mayor atención por parte del Gobierno Nacional”.

  • Anota que “mediante la ley 1314 de 2009 y los decretos que la regulan se ha dado un alto nivel de transparencia a la información financiera histórica, ya que permite su comparación con la información preparada en otras jurisdicciones y facilita su participación en los mercados de capitales”.

  • Agrega que “esto se ha logrado gracias a la aplicación de las NIIF para la preparación de la información de las empresas, así como de las NAI, para los responsables de examinar la información y emitir un dictamen profesional sobre la misma, lo cual es responsabilidad de los revisores fiscales y auditores”.

  • Destaca que “en julio de 2019 presentamos al señor Superintendente de Sociedades, Dr. Juan Pablo Liévano, un proyecto de ley para reformar las normas que sobre el particular contiene el Código de Comercio, basado en las Normas Internacionales de Auditoría y Aseguramiento de la Información y que fue redactado por los doctores José Orlando Ramírez Z., director de la Junta Central de Contadores, Wilmar Franco, presidente del Consejo Técnico de la Contaduría Pública, Hernando Bermúdez de la Pontificia Universidad Javeriana, Flor Stella Quiroga Presidente del Colegio Nacional de Contadores Públicos (CONPUCOL) y Hugo F. Ospina, Presidente del Instituto Nacional de Contadores Públicos (INCP). Es decir, ya existe un proyecto de ley moderno y adaptado a las normas internacionales, normas que ya hacen parte de nuestra legislación, pues están contenidas en el DUR 2420 de 2015”.

  • Agrega que el proyecto fue presentado al CTCP y que dentro de éste por sugerencia del consejero Jesús María Peña se decidió estudiar un proyecto de ley presentado en 1999.

  • Afirma que “si la Superintendencia de Sociedades decide presentar el proyecto que preparamos y presentamos a esa entidad, se estaría haciendo un gran favor a la empresa colombiana y a la profesión de la Contaduría Pública…

No conozco el texto del proyecto que dice presentaron a la Superintendencia de Sociedades y que anexan a la carta en mención. Tampoco conozco el texto de la propuesta que la carta dice fue radicada a la Superintendencia de Sociedades. Entiendo que se refiere al mismo documento, pero no puedo afirmar que eso sea así. ¡Circulan tantos proyectos de reforma de la revisoría fiscal que yo no sé cuál es el más importante!

Una carta desafortunada

Arriba califiqué la carta en mención como ‘desafortunada’. Se parece mucho a la queja de unos estudiantes (que se consideran los mejores de la clase) ante su profesor porque otro estudiante (con el cual no están de acuerdo) hizo una propuesta diferente.

Según mi entender, es desafortunada porque a un Ministro no se le dicen esas cosas. Si de verdad estuvieran tan convencidos de su propia propuesta debieran hacerla pública y justificarla en la forma debida. Pero parece que han preferido los canales secretos, ‘de espaldas’ a la profesión que dicen representar y sin diálogo con ella. Tampoco muestran que tengan respaldo del empresariado.

Adicionalmente, la carta tiene unas imprecisiones que ‘dan pena’:

  • Se autoproclaman como los gremios ‘más importantes’ de los Contadores Públicos de Colombia. ¿Realmente lo son? ¿Quién define esa importancia? ¿Disponen de algún aseguramiento independiente que ratifique esa condición? Sobre el particular son más las dudas que las realidades. Esa autoafirmación se parece más a mostrar un diferenciador competitivo frente a los otros gremios que se autoproclaman como los ‘más representativos’. Ciertamente mis fuentes de información son muy limitadas y no conozco datos de cuántos y quiénes conforman cada uno de esos gremios. ¡Sumando las distintas afirmaciones habría millones de contadores públicos en Colombia porque cada gremio dice representar a más de 200.000 contadores! Tanto los ‘más importantes’ como los ‘más representativos’ tienen en común que siempre que se pronuncian reflejan ‘el clamor’ de una profesión que requiere mayor atención por parte del Gobierno Nacional. ¡Con esas acciones no se logra la atención requerida!

  • Si yo fuera el Ministro, iniciaría las acciones inmediatas para la eliminación del CTCP porque lo único que hay claro es que no hay ninguna acción colectiva oficial del mismo sino actuaciones particulares de cada uno de los integrantes, cada uno moviendo sus propias bases, unas más importantes (los redactores de la propuesta que la carta defiende) y otras más representativas (que integran comités de base activando un proceso democrático). ¡Los distintos consejeros están utilizando recursos públicos del CTCP para beneficio personal! Están usando su imagen institucional, además que colectivamente no están produciendo nada.

  • ¿Es logro de la ley 1314 de 2009 la mayor transparencia en la información financiera histórica? Hasta la fecha tal transparencia no existe: en Colombia no funcionan las NIIF como tal sino las Col-NIIF en medio de una maraña jurídica que no se ha intentado derogar porque mantiene las conveniencias del momento. De todos los desarrollos de la ley 1314 el más impacto genera (pero es un impacto vergonzoso) es la ‘ética en consonancia’ instaurada por el artículo 6º. del decreto 0302 de 2015, que unos y otros aprovechan para sus intereses.

  • ¿La información derivada de la Ley 1314 de 2009 permite su comparación con la información preparada en otras jurisdicciones y facilita su participación en los mercados de capitales? Sería interesante conocer un estudio serio de la comparabilidad con esas ‘otras jurisdicciones’. Lo cierto es que para que estados financieros preparados según Col-NIIF sean comparables a nivel internacional se necesitan ajustes importantes (¡Y son costosos!). No hay comparabilidad al interior del país, ni siquiera al interior del Grupo 1. El Grupo 1 es el que más modificaciones, salvedades y esguinces a las NIIF tiene en Colombia. La Superintendencia Financiera de Colombia - SFC, que es la autoridad en los mercados de capital colombianos, considera las NIIF subordinadas a la información regulatoria y cada vez hace con ellas lo que quiere. Similar a lo que ocurre con las normas tributarias que hacen lo que quieren con las normas de contabilidad. ¡Si por comparabilidad se entiende solo hacer sumas y restas, pues tienen razón!

  • ¿Las NAI son las mismas Normas Internacionales de Auditoría y Aseguramiento de la Información? Parece que los decretos reglamentarios dicen otra cosa. Y la pregunta de fondo: ¿Si tales normas internacionales ya hacen parte de nuestra legislación, pues están contenidas en el DUR 2420 de 2015, para qué proyectos sobre la revisoría fiscal? Si ya existen, su aplicación debe hacerse sin dilaciones. Que las NIA (DUR 2420) sean obligatorias en consonancia con las NAGA (Ley 43/90) es un error de la incorporación legal (‘no hay querido hacer derogatorias’) que no se va a solucionar con una ley de revisoría fiscal. La incorporación legal que en Colombia se ha hecho de las NIA es tan defectuosa que genera confusión: muchos usan las expresiones ‘auditoría’ y ‘aseguramiento’ cuando en realidad los estándares internacionales se refieren es a ‘servicios de auditoría’ y ‘servicios de aseguramiento’. Pero por efectos de la consonancia ética dicen que ‘eso es lo mismo’.

  • ¿Qué exista un proyecto (‘de los más importantes’) quiere decir que no puede haber otros? Un interesante planteamiento narcisista. Qué el de los más importantes es consenso entre quienes lo elaboraron no es lo mismo que sea de consenso de la profesión y del empresariado. Que sea moderno no se puede comprobar dado que no se conoce (o, por lo menos, yo no lo conozco). Al Ministro no se le puede pedir que resuelva un problema que el CTCP no ha podido resolver a su interior, esa es su competencia. Como no pueden lograr un consenso entre ellos, acuden a ‘agentes externos’ (el Ministro, el Superintendente, los comités de base, etc.). ¡Dan pena esas prácticas!

  • Si la Superintendencia de Sociedades es quien decide cuál proyecto presentar, ¿por qué molestar al Ministro con una carta desafortunada? ¿Será que Supersociedades no le está caminando al proyecto y por eso acuden al Ministro? ¡Algo está fallando en el fondo de estas cosas!

Autoafirmaciones gremiales

Las distintas acciones gremiales están adicionando problemas a la profesión en el país. Las divisiones se están acentuando, la calidad técnica brilla por su ausencia, eclipsada en una maraña normativa cada vez más complicada y difícil de aplicar. ¡En un contexto donde prima el negocio, incluso en medio de la pandemia del covid-19!

Las formas como se están alineando las distintas agremiaciones de contadores en Colombia pueden clasificarse en los siguientes grupos, según sus propias afirmaciones:

  • Los más importantes

  • Los más representativos

  • Los con mejores contactos en el Congreso y en las Cortes

  • Antiguos uribistas ahora contra Uribe

Para mi bienestar personal, no hago parte de ninguno de esos grupos. ¡Soy una voz que muchos no quieren dejar que sea escuchada y ello va en mi beneficio!

En esas circunstancias, es difícil abrir horizontes profesionales. Siendo la disrupción contable una realidad, las cosas se complican. Y ahora, con el advenimiento de las plataformas profesionales (que están desplazando a las firmas profesionales, que a su vez desplazaron al ejercicio profesional individual), las soluciones se darán ‘por otros caminos’: los servicios profesionales se dan en un mercado cambiante y ello tiene impactos en la revisoría fiscal.

¡Ojalá las nuevas generaciones puedan entender estas cosas y reaccionar proactivamente para beneficio de todos!

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