Reportes de sostenibilidad

Por Samuel Mantilla – Presentación de reportes sobre la sostenibilidad. Requiere el aporte de los contadores, pero no es un área exclusiva de éstos

Cuando se supere la pandemia del covid-19, uno de los temas de atención será el del cambio climático y, dentro de éste, la presentación de reportes sobre la sostenibilidad.

Tal presentación de reportes sobre la sostenibilidad requiere el aporte de los contadores, pero no es un área exclusiva de éstos. Les requerirá un esfuerzo importante de integración (que no es lo mismo que ‘integral’) para entender y aportar soluciones a los distintos ecosistemas de negocio, los ciclos de vida y las cadenas de valor de la cual hagan parte tales negocios.

Con perspectiva empresarial, a los contadores se les pedirá ayuda para expresar y analizar las medidas financieras asociadas con la sostenibilidad, así como también para el entendimiento de las relaciones que se den entre tales medidas financieras y las medidas no-financieras.

Ciertamente necesitará el desarrollo de nuevos instrumentales de análisis que ayuden a enfrentar las nuevas realidades. Las viejas certificaciones de que ello está contenido en la contabilidad, expresadas como parte de la fe pública que el Estado otorga, no serán útiles en estas nuevas condiciones. Se vuelve un imperativo el entendimiento del aseguramiento (alto, medio, no-aseguramiento) que ofrecen los contadores, integrado con el aseguramiento (alto, medio, no-aseguramiento) que den otros profesionales, cada uno dentro de sus campos específicos de experticia.

Referencias previas

En mis blogs he hecho referencia a estas cosas. Con poca audiencia de las ‘autoridades’ contables, pero con una masa interdisciplinaria que cada vez se está consolidando más.

El gobierno corporativo es instrumental para cambiar la manera como los negocios abordan el cambio climático. La revelación corporativa sobre el clima y el medio ambiente está empezando a responder a las exigencias externas. La financiación del crecimiento sostenible conlleva transformación de las finanzas, la contabilidad, y la presentación de reportes corporativos, en aras de la sostenibilidad. Las finanzas tienen que volverse sostenibles. Los riesgos del cambio climático deben verse reflejados en la contabilidad. Los IFRS no mencionan el cambio climático, pero si lo abordan, es una pregunta que está por resolverse. Como la presentación extendida de reportes externos comienza a ser una realidad para los contadores, también lo es su aseguramiento.

Para los contadores, ello implica un nuevo cambio fundamental. Recuérdese que los servicios profesionales evolucionaron de servicios personales (‘profesiones liberales’) a firmas profesionales y, ahora lo están haciendo hacia plataformas profesionales. La presentación de reportes corporativos está en un punto de inflexión, las cosas no van a seguir iguales, la emisión interconectada de los estándares está en el horizonte inmediato.

En medio de la pandemia el tema avanza

Lo que sigue de estas líneas hace un recuento de algunas publicaciones que, en medio de la pandemia, están analizando cómo está evolucionando el proceso de la presentación de reportes sobre la sostenibilidad.

El pasado 19 de agosto de 2020 Emily Chasan publicó en bloomerg.com un interesante resumen de cómo está avanzando la presentación de reportes de sostenibilidad de las corporaciones (sociedades comerciales).

Lo hizo con el título de Corporate Sustainability Reporting Is Growing Up. Larry Fink’s now-famous letter seems to have made a difference [La presentación de reportes corporativos sobre la sostenibilidad está creciendo. La ahora famosa carta de Larry Fink parece haber marcado la diferencia].

Señala que la presentación de reportes de sostenibilidad se está ‘generalizando rápidamente’. Y agrega:

“Si bien las compañías no siempre están requeridas por los reguladores para que reporten sus emisiones de gases de efecto invernadero, los registros de derechos humanos y la administración de las aguas residuales, los inversionistas las presionan para obtener esta información a un ritmo más rápido”.

En este señalamiento encuentro algunas cosas interesantes:

  • No es que las compañías lo estén haciendo por iniciativa propia. Muchas de ellas no quisieran hacerlo, a fin de que sus prácticas (‘no sanas’) no salgan a la luz pública.

  • Los reguladores financieros no están liderando el tema. Generalmente esperan que el problema se acentúe para actuar (‘como no está en los requerimientos legales no podemos actuar’). Como los contadores esperan que los reguladores actúen, lo harán mucho más tarde (‘cuando otros profesionales los hayan desplazado’).

  • Son los inversionistas quienes están presionando a las compañías para que lo hagan y, adicionalmente, lo hagan con un ‘ritmo rápido’.

Vale la pena destacar otra afirmación que Chasan hace:

“Parte del problema es que los inversionistas globales están bajo presión de los gobiernos y de los mismos propietarios de los activos para que reporten su impacto en las personas y en el planeta. La información que sobre la sostenibilidad las compañías proporcionan, hasta ahora raramente ha sido comparable, oportuna, o consistente de año a año. La atención ha estado puesta en el cosmético y no en la sustancia. Compañías grandes, tales como Telsa, Amazon y UnitedHealth, todavía son reporteros de sostenibilidad relativamente jóvenes”.

De acá puedo destacar algunas otras cosas:

  • No es todo el problema, sino parte de él, que los inversionistas estén recibiendo la presión de los gobiernos y de los propietarios de los activos. Si bien los reguladores hacen parte del gobierno, como están centrados solo en la regulación de la actividad comercial, son otros agentes del gobierno los que lideran la presión sobre los inversionistas.

  • El núcleo de la presentación de los reportes está en mostrar el impacto en las personas y en el planeta. Sin embargo, en muchos reportes prima la cosmética (esto es, los adornos, mostrar lo que brilla, no necesariamente lo real) sobre la sustancia (el impacto real).

  • Las principales dificultades de la actual presentación de reportes de sostenibilidad son carencia de comparabilidad, oportunidad y consistencia. Se necesita estandarización, pero ésta no significará copiar la estandarización de la presentación de reportes financieros.

  • Compañías grandes que hoy se consideran ‘lo mejor’, en lo que se refiere a la presentación de reportes de sostenibilidad, tienen prácticas relativamente jóvenes. Todavía hay un largo camino por recorrer, si bien hay presión por acelerar.

El pedido que hizo Larry Fink, BlackRock Chairman, se centró en que las compañías usaran las métricas de la Sustainability Accounting Standards Board (SASB). Estas métricas se caracterizan porque buscan mostrar el ‘impacto financiero’ de las acciones de sostenibilidad: financieramente materiales, informadas por el mercado y específicas de la industria.

Si bien actualmente hay disponibles otras ‘estructuras’ de referencia (ESG, GRI, <IR>, principalmente), las métricas de SASB tienen tres ventajas:

(1) Están centradas en las realidades de negocio de las compañías (incluyendo sus riesgos).

(2) Son las que más usan los inversionistas para la toma de decisiones.

(3) Las compañías las están usando como ‘estándar de referencia’.

También en bloomerg.com, Emily Chasan publicó una nota el 26 de agosto de 2020, refiriéndose específicamente a la información ESG. Lo hizo con el título de Calling For ESG Strategies Based on Solutions, Not Safety. When will green investing be as good at solving the most pressing problems as it can be at avoiding risk? [Se piden estrategias de ESG basadas en soluciones, no en seguridad. ¿Cuándo la inversión verde será tan buena para resolver los problemas más urgentes como para evitar riesgos?]

ESG significa Environmental, Social and Governance [ambiental, social y gobierno]. Se refiere a la consideración, en la toma de decisiones de inversión, de factores que no son financieros: la consideración de los factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo, ya sea de manera conjunta (integrada) o por separado cada uno de ellos. La fuerza que tiene este tipo de ‘decisiones de inversión’ es que genera una presión que va más allá de lo exclusivamente financiero.

Al respecto, Chasan anota:

“A medida que la inversión ESG crece, una pregunta clave para administradores y propietarios de activos será si la estrategia puede ser tan buena para resolver los problemas más urgentes del mundo como para evitar riesgos”.

Lo interesante de la afirmación de Chasan es que centra el análisis en la estrategia, un tema clave tanto para la administración de las grandes corporaciones (sociedades comerciales) como para la toma de decisiones de inversión en tales corporaciones.

Como las estrategias empresariales normalmente están centradas en el riesgo (ya sea mediante evitarlo, minimizarlo, asumirlo, o aprovecharlo), principalmente el riesgo financiero (de tasa de interés, de cambio, de mercado, de liquidez, de crédito), la presión está ahora en incluir los riesgos derivados de lo social (recursos humanos, cambio climático, género, etc.) y del gobierno corporativo (cómo se toman las decisiones en las organizaciones y cómo se asumen las consecuencias de esas decisiones).

Interesante como Chasan documenta el proceso que estas cosas están siguiendo en el presente:

“Si bien evitar riesgos puede proteger portafolios, no resuelve el cambio climático o las desigualdades sociales. Un documento de este mes del profesor de Harvard University George Serafeim argumentó que las compañías están “tratando los esfuerzos de ESG como el protector de un teléfono celular – algo adicionado para protección” más que usado para crear valor duradero para sí mismos y para el mundo.
Cuando se discute el clima en general, hay la necesidad de cambiar hacia un enfoque más orientado-a-soluciones, dicen Ayana Elizabeth Johnson y Katharine Wilkinson, editores del próximo libro ‘All We Can Save’, que se centra en soluciones ante la crisis climática“.

Otra publicación reciente, disponible solo por suscripción, se encuentra en la edición de Harvard Business Review de septiembre-octubre de 2020 con el título Making Sustainability Count [Haciendo que la sostenibilidad cuente]. Aborda el rol que las juntas de directores tienen en la sostenibilidad, rol que denominan SCORE: Simplify [simplificar], Connect [conectar], Own [apropiarse], Reward [recompensar], Exemplify [ejemplificar].

Como se puede observar, estas cosas están avanzando a ritmo acelerado, aún en medio de la pandemia del covid-19:

  • La discusión no es si se trata o no de una ‘actividad propia de la ciencia contable’, e incluirla o no en una próxima norma que reemplace la ley 43 de 1990 ‘en defensa’ de la profesión. Lo central es si se es capaz, o no, de aportar proactivamente, de manera integrada, con las otras partes de interés que están ayudando a que esto avance.

  • Tampoco la solución está en decir que como somos ‘vendedores de servicios’ ya lo tenemos en nuestro portafolio y que eso se hace según los estándares de ‘mejor calidad’ (¿maquillada?, ¿publicitaria?) que nosotros hemos diseñado.

Requieren el aporte de los contadores, pero no es un área exclusiva de éstos.

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