Reforma auditoría del Reino Unido

Por Francine McKenna - Propuestas de reforma de la auditoría del Reino Unido: Llenas de sonido y furia, pero probablemente no signifiquen nada



Documento original: UK audit reform proposals: Full of sound and fury but likely to amount to nothing


Digamos todos una vez más que se supone los auditores deben estar desempeñando su deber público y encontrando el fraude, ¿de acuerdo?


Unas tras otras, las continuas revelaciones de fraude corporativo y bancarrota en el Reino Unido nos recuerdan que las auditorías – la última defensa contra la presentación de reportes financieros fallidos para los inversionistas y para los mercados – todavía no están previniendo, detectando, ni advirtiendo a nadie al respecto.


La quiebra de Enron, y el colapso de su auditor Arthur Andersen, ocurrieron hace veinte años. Hace una década la crisis financiera sacudió los cimientos de la estabilidad financiera global. En cambio, se han quedado cortas las reformas destinadas a asegurar a los inversionistas y a los mercados que se puede confiar en las cuentas de la compañía. Los alegatos de locuras con la contabilidad de compañías del Reino Unido tales como Autonomy, Carillion, Thomas Cook, y Patisserie Valerie, por nombrar solo unas pocas, prueban que los políticos han hecho promesas vacías.


El Muy Honorable Kwasi Kwarteng, MP nuevo secretario de comercio del Reino Unido ha presentado un revoltijo de reformas luego de las últimas calamidades públicas y la falla de los auditores para detectarlas, o incluso reconozcan de manera convincente el deber público de hacerlo. Las propuestas de Beis se presentan como una versión del Reino Unido de la Ley Sarbanes-Oxley, aprobada en el año 2002 en respuesta al fracaso de Enron y al colapso de Arthur Andersen.


El Reino Unido puede estar gruñendo por el árbol equivocado. Las reformas de SOX siempre han entregado más ladridos que mordiscos.


Sería un enorme error que el Reino Unido modelara sus reformas – unas que tienen mucho impulso y necesidad urgente – luego que la reforma del auditor de los Estados Unidos ha fallado de manera miserable. Los inversores del Reino Unido merecen más.


En el año 20212 escribí, diez años después de aprobada Sarbanes-Oxley, que la ley y el débil cumplimiento forzoso de la misma había fallado en restaurar la confianza del inversionista en las firmas de auditoría, luego del fracaso de Arthur Andersen, para mitigar el fraude de Enron. Casi veinte años después mi veredicto es más severo. La ley Sarbanes-Oxley ha resultado ser una mezcla negociada de reglas que apenas han sido cumplidas y se han diluido gradualmente a una pulgada de su intención original, todo ello para reducir los costos para las corporaciones e incrementar los registros de nuevas acciones.


¿El último paquete de reforma del Reino Unido es verdaderamente radical o más de las mismas reformas incrementales, llenas de sonido y furia, pero que una vez más no conllevan cambio significativo?


La reforma incremental no es suficiente, me dijo Atul Shah, un profesor de contabilidad y finanzas de la City University of London.


Me preocupa que sea más de lo mismo y que las reformas serán tan inefectivas como todas las demás. Todo porque las más grandes firmas globales de auditoría han capturado completamente el gobierno y el aparato regulatorio vía la puerta giratoria y tienen un objetivo compartido de apuntalar el mercado de valores y los negocios sin que importe el costo para los trabajadores y para los pequeños inversionistas. Después de la crisis del año 2008, difícilmente algún auditor ha sido multado o ha ido a la cárcel por su falla en advertir a la sociedad.

Después de eso, se puso peor. El factor común es el problema cultural, dijo Shah a Bloomberg en una entrevista realizada este junio pasado. Cuando habló conmigo, Shah dijo que en contabilidad y finanzas el problema cultural está siendo ignorado por la mayoría de las universidades y firmas cuando entrenan nuevos profesionales. Él considera que hay enormes grietas en los planes de estudio que aseguran que los problemas sistémicos continúan prevaleciendo.


Prem Sikka, Emeritus Professor of Accounting at University of Essex, están de acuerdo con ello. Sikka, en Left Foot Forward en septiembre de 2020, escribió, “Las auditorías de las grandes compañías necesitan ser realizadas por un cuerpo estatutario”. Lord Sikka, quien fue nominado para nobleza vitalicia en los 2020 Political Honours y alza su voz por el partido laborista en la House of Lords, durante años ha sido crítico del status quo de la industria de auditoría. Escribió:


Las firmas de auditoría tienen una opción. Pueden entregar auditorías honestas, robustas y socialmente útiles o abandonar el mercado de la auditoría y dar paso a una nueva estructura institucional.

Sin embargo, me dijo Sikka vía correo electrónico, que sospecha que al gobierno no le gustaría la idea de un cuerpo independiente que designe y remunere los auditores porque las grandes corporaciones se opondrían a ello.



Historia de la reforma


La última vez que el Reino Unido presionó a las firmas globales de auditoría para que se reformaran fue en el año 2010 cuando la House of Lords realizó una indagación sobre el rol de las Grandes Cuatro firmas de auditoría en la crisis financiera global. Los auditores habían fallado en su deber público de permanecer independientes, poner el interés público por encima de los intereses comerciales, y emprender sus deberes de manera competente, objetiva y prudente, escribió Sikka en un artículo en el año 2019.


Los reguladores del Reino Unido aprobaron las mociones en el año 2010, y sus problemas incluso fueron abordados por la Unión Europea. Michel Barnier, un político francés que actuó como comisionado europeo para Internal Market and Services durante la presidencia de José Manuel Barroso desde 2010 hasta 2014, expresó su descontento general con las firmas de auditoría y amenazó con nuevas leyes y regulaciones que cambiarían la estructura de la industria.


“El status quo no es una opción”, dijo Barner en octubre de 2010.

Sin embargo, Michel Barnier finalmente aceptó el status quo. Barnier recientemente sirvió como el Head of Task Force for Relations de la Comisión Europea con el Reino Unido durante las negociaciones del Brexit. Este mes se retiró de la Comisión Europea, pero permaneció en el juego el tiempo suficiente para ver que el status quo de la industria de auditoría de nuevo era golpeado públicamente.


Después de la crisis financiera, el Financial Times and the Guardian estuvieron llenos de historias acerca de los auditores y lo que ellos hicieron, y no hicieron, para advertir sobre la crisis o mitigar el impacto para los inversionistas. Los políticos del Reino Unido hicieron mucho más ruido sobre el rol de los auditores, que el que hicieron los políticos de los Estados Unidos. En noviembre de 2010 el liderazgo de la firma de auditoría del Reino Unido se presentó ante el Lords Economic Affairs Committee y admitió que no emitieron advertencias sobre “empresa en marcha” para ninguno de los grandes bancos del Reino Unido que finalmente fueron nacionalizados. Esto porque en diciembre de 2008 y enero de 2009 se les aseguró durante reuniones privadas, confidenciales, tenidas con Lord Myners y otros, que el gobierno rescataría a los bancos si fuera necesario.



La indagación de Sharman, del Financial Reporting Council, impulsada por las increíbles revelaciones, los liberó a todos en junio de 2012. Los auditores de bancos no están obligados a expresar dudas acerca de la sobrevivencia de sus clientes en el corto plazo si están recibiendo adecuado apoyo para la liquidez, incluyendo de parte del Estado, y pueden satisfacer sus pasivos de largo plazo, dijo el FRC.


Las últimas propuestas


En marzo 18, Kwarteng and Beis publicaron “planes ambiciosos para fortalecer la estructura de la auditoría y del gobierno corporativo en el Reino Unido y para empoderar a los accionistas”, las cuales han sido muy discutidas y aplazadas durante largo tiempo, más recientemente por la pandemia del COVID. Las propuestas contemplan la mayoría de las recomendaciones de las tres revisiones independientes de la industria de auditoría del Reino Unido finalizadas en los últimos años.


Sir Donald Brydon, expresidente de la London Stock Exchange, entregó en diciembre de 2019 un reporte de 135 páginas que recomendó importantes cambios estructurales a cómo los auditores trabajan y cómo sus firmas están estructuradas y reguladas, incluyendo la propuesta de una nueva definición del propósito de una compañía de auditoría. También enfatizó por qué se debe esperar que los auditores actúen como “sabuesos” [bloodhounds] que detecten el fraude corporativo. (El colapso, en enero de 2019, de Patisserie Valerie, auditada por Grant Thorton, trajo un nuevo ejemplo de un auditor que insistía en que no estaba obligado a mirar el fraude.)


En el año 2019 un reporte de la Competition and Markets Authority recomendó que las compañías registradas del Reino Unido deben estar requeridas a usar dos firmas – preferible una firma que no sea de las Cuatro Grandes – para hacer una “auditoría conjunta” de las cuentas. El año anterior John Kingman produjo un reporte altamente crítico centrado en la regulación de la industria de auditoría.


Lord Sikka considera que el fundamento del libro blanco de la reforma, todos los estudios recientes, es deficientes. La Kingman Review solo aplica a uno de los cinco reguladores de la auditoría y no explica cómo ecitar la captura, dijo Sikka. El reporte del CMA no aborda asuntos tales como la responsabilidad del auditor (un importante punto de presión) o invitar nuevos proveedores de servicios de auditoría y la Brydon Review no mira el proceso actual de la auditoría, según Sikka.


The Financial Times Editorial Board ha caracterizado las propuestas como un equivalente del régimen de Sarbanes-Oxley de los Estados Unidos, si bien el Reino Unido tiene que introducirlo con cuidado, “sin acumular costos y cargas injustos para las compañías que se esfuerzan en recuperarse de la pandemia”.


El libro blanco de Beis es un conjunto de propuestas de 232 páginas y hasta julio estará para consulta y comentarios públicos. Dados el número de recomendaciones y la extensión del reporte, el plan de Beis se espera que genere una plenitud de correos. Este es solo un primer paso, y no hay garantía de que alguna de las propuestas finalmente será obligatoria.


Kwarteng escribe en la introducción:


El Gobierno entiende los serios desafíos que los negocios están enfrentando a causa de la pandemia y no añadiremos a ellos: las reformas serán introducidas en un cronograma apropiado. Sin embargo, estoy comprometido con nuestro objetivo declarado de reformar el gobierno corporativo y el régimen de la auditoría y tenemos la intención de presentar esas reformas más tarde en el Parlamento, una vez que hayamos tenido en cuenta sus respuestas.

Separar auditoría y consultoría, en cuerpo o al menos en espíritu vía prohibiciones de servicio, es una perenne recomendación de reforma cada vez que los conflictos muestran su cabeza fea. El Financial Reporting Council del Reino Unido el pasado mes de julio emitió un plan de 22 puntos para un requerimiento de “valla circular” – la separación operacional del lado auditoría de las grandes firmas globales de auditoría del resto de sus negocios. Para finales del año pasado las firmas estuvieron requeridas a esbozar cómo harían los cambios, y el plan tiene que estar completamente implementado a más tardar para junio 30, 2024.


Cuando fueron anunciados los requerimientos de la valla circular, Deloitte dijo que trabajaría con el FRC para desarrollar sus planes, pero estaba preocupado por perder impulso con las otras reformas mencionadas en las tres revisiones.


Deloitte UK ha vuelto. En septiembre la firma anunció que sus operaciones de auditoría en el Reino Unido tendrían una junta independiente comenzando en el año 2021. La firma de relaciones públicas Teneo anunció esta semana que compraría el brazo de reestructuración de Deloitte UK que, según se informa, tiene 250 personas, incluidos 27 socios.


PwC se mostró menos comprometida, pero estuvo de acuerdo en “continuar abordando con el organismo de control sobre la complejidad y el detalle de los principios”. EY dijo que trabajaría con el FRC, pero advirtió que las propuestas solas “no entregarían todos los cambios que se necesitan”. En diciembre la firma dijo que sus planes han sido presentados al regulador.


KPMG dijo que apoya el plan de la valla circular como un “primer paso para restaurar la confianza en las compañías”. Previamente, en el año 2019, el KPMG Chairman Bill Michael había advertido que “una forma extrema de valla circular tendría importantes consecuencias no-intencionales, especialmente en relación con la calidad de la auditoría”. La firma del siguiente nivel Gran Thornton siguió a los líderes y dijo que el movimiento fallaría en impulsar la competencia.


KPMG UK acordó un negocio de £400m con la firma de capital privado HIG Capital por su unidad de reestructuración, del Reino Unido. Podría decirse que la firma no está en posición para cumplir el escrutinio regulatorio. Recientemente KPMG ha sido criticada – y fuertemente multada – por la pobre calidad de sus auditorías, en particular la relacionada con la compañía de construcción Carillion. En el año 2020, la firma vió que las utilidades cayeron 6% antes de impuestos y pagos a socios. Desde el año 2019 los pagos a socios cayeron un 11%.


KPMG también es la firma donde la valla circular de la práctica de auditoría tendrá el menor impacto en sus resultados. La práctica de auditoría de KPMG genera un porcentaje mayor de su total de ingresos ordinarios, casi el 29% en el año fiscal 2020, que las otras Cuatro Grandes firmas, EY (21.2%), PwC (22.9%) y el gigante de la consultoría Deloitte que solo deriva el 14.8% de sus ingresos en el Reino Unido a partir de servicios de auditoría.


Los conflictos, sin embargo, continuarán apareciendo. La venta de las divisiones de reestructuración, en particular pueden ayudar a que firmas de auditoría como KPMG UK eviten el conflicto entre su trabajo para empresas en liquidación como Patisserie Valierie y su trabajo de auditoría, pero no impedirán que el tipo de conflictos de interés sea reemplazado en el trabajo. El auditor de Patisserie Valierie, Grant Thorton, también es firma de auditoría de KPMG. La separación forzada de las prácticas de auditoría de las Cuatro Grandes, de sus unidades de consultoría, pueden proporcionar una apertura para que las firmas continúan la expansión en los servicios legales.


La experiencia de los Estados Unidos


En el año 2000 U.S. Securities and Exchange Commission intentó “modernizar” las reglas de independencia del auditor – las que gobiernan los potenciales conflictos cuando un auditor presta servicios tributarios y de consultoría – incluso antes de que Enron se declarara en quiebra. Las firmas de auditoría estaban haciendo más consultoría que auditoría para los clientes de auditoría y la preocupación era que el trabajo, y los honorarios, las distraía de su propósito central: auditar.


En ese momento las Cuatro Grandes no esperaron que los reguladores los forzaran a las vallas circulares de la auditoría para proteger su integridad ante la influencia de los honorarios de consultoría. Las Cuatro Grandes también estuvieron preocupados por las crecientes críticas regulatorias y del público que dos de las cuatro firmas vendieron sus prácticas de consultoría en los años 2000 y 2001. La ley Sarbanes-Oxley fue aprobada en julio de 2002 y PricewaterhouseCoopers Consulting fue vendida a IBM en octubre de 2002. Deloitte Consulting nunca se separó de Deloitte & Touche, y fue en una juega de adquisiciones.


El percibido énfasis no saludable de Arthur Andersen puesto en su lucrativo trabajo de consultoría en Enron en lugar de en su auditoría fue el catalizador para que las críticas tuvieron éxito en conseguir nueve prohibiciones contra los servicios de consultoría para los clientes de auditoría en la ley Sarbanes-Oxley, las restricciones de servicios prohíben que las firmas de auditoría presten servicios de no-auditoría, tales como servicios de tercerización de auditoría interna, diseño e implementación de sistemas de información financiera, y teneduría de libros a un cliente de auditoría, incluyendo afiliados de la compañía.


Sin embargo, entre 2002 y 2012, la SEC y la PCAOB solo han realizado un puñado de acciones de cumplimiento forzoso contra las firmas por violaciones de la independencia del auditor y ellas fueron menores. Esta actitud de laissez-faire fomentó que las Cuatro Grandes firmas reconstruyeran y luego expandieran sus divisiones de consultoría tan pronto como expiraron los acuerdos de no-competencia con los compradores originales de sus negocios. La prohibición más fácil para la policía – que restringe el prestar consultoría en diseño, desarrollo e implementación de software para un cliente de auditoría cuando ello impactaría la capacidad para auditar la contabilidad y la presentación de reportes financieros – es la más recientemente sancionada por la SEC, contra PwC y un socio. En este caso, un socio violó esta prohibición en 15 clientes para 19 compromisos durante cinco años, 2015-2019.


¿Puede el Reino Unido tener éxito cuando Estados Unidos no lo ha tenido?

El Professor Shah es pesimista y escribió en a 2019 OpEd, “En la banca ya hemos vivido la costosa experiencia del fracaso de las ‘Murallas Chinas’. ¿Por qué todavía debemos creer que pueden y funcionarán aquí?”


La recomendación de Kingman para un nuevo regulador denominado la Audit, Reporting and Governance Authority [Autoridad de auditoría, presentación de reportes y gobierno] también está en proceso. Luego de la revisión del FRC, el FRC, bajo un nuevo liderazgo, “ha dado pasos importantes para fortalecer sus capacidades. Sin embargo, en muchas áreas se necesita legislación para completar la tarea de remodelar al regulador y establecer el cuerpo sucesor del FRC, la Audit, Reporting and Governance Authority (ARGA)”, de acuerdo con el documento blanco de Beis.


Por lo tanto, la reforma completa esperará, de nuevo, al Parlamento.


Las propuestas de reforma del Reino Unido a partir de las recomendaciones hechas por la Competition and Markets Authority, pero eluden su recomendación de obligar auditorías conjuntas en las FTSE 350. Del libro blanco:


No es saludable para la calidad de la auditoría que el mercado de auditoría del Reino Unido esté tan concentrado, con el 97% de las auditorías de FTSE 350 realizadas por solo cuatro firmas de auditoría. Esta concentración no se ve favorecida por el hecho de que esas firmas también compiten para prestar un rango amplio de otros servicios de negocio para las compañías más grandes.


La reforma propone mayores poderes regulatorios y obligaciones que buscan incrementar la selección y la competencia en el mercado de auditoría de las FTSE, inicialmente mediante un régimen administrado de auditoría compartida, no auditorías conjuntas, y, luego, si necesita, un techo administrado de la participación en el mercado.


La separación operacional entre las divisiones de auditoría y no-auditoría de ciertas firmas tiene la intención de llevar a gobierno separado, estados financieros preparados sobre una base de arm´s lenght [condiciones iguales], y vigilancia regulatoria de la remuneración del socio de auditoría y del gobierno de la práctica de auditoría.


Jane Fuller, miembro de la CFA Society of the UK y co-director del Centre for the Study of Financial

Innovation defiende la separación de auditoría y consultoría, pero admite que la implementación de la valla circular será desafiante. En octubre Fuller escribió en su CFSI blog:


El demonio en los detalles de la implementación radica en el segundo objetivo: ‘Mejorar la capacidad de recuperación del mercado de la auditoría mediante asegurar que no persista ningún subsidio cruzado estructural, material, entre la práctica de auditoría y el resto de la firma. La seriedad de este problema ha llevado a que algunos de mis contactos (de fuera de la profesión de la auditoría) cuestione si serán viables prácticas de auditoría ‘independientes’.

La legislación también proporcionaría poderes estatutarios para que el regulador “proactivamente monitoree la capacidad de recuperación del mercado de la auditoría y de las firmas de auditoría, incluyendo poderes para requerir que las firmas de auditoría aborden cualesquiera preocupaciones de viabilidad que sean identificadas”. Esta es una enorme pieza que falta en la regulación de la firma de auditoría de los Estados Unidos dado que la SEC principalmente regula las auditorías y los auditores ya que sus actividades impactan emisores de la compañía pública. La Public Company Accounting Oversight Board monitorea el proceso de auditoría y la adherencia de las firmas y de los profesionales a los estándares de auditoría.


Nadie reconoce públicamente una obligación legal para monitorear la viabilidad financiera de las firmas de auditoría, a pesar de los miedos ampliamente expresados de catastróficos litigios privados contra una de las Cuatro Grandes firmas restantes y la generalmente aceptada aversión de las regulaciones para poner otro puchero de negocios mediante multas o sanciones regulatorias, resultando en una política implícita de “muy pocos para fallar” cuando se enfrentan las acciones necesarias de cumplimiento forzoso contra cualquiera de las Grandes Cuatro.


Desde el año 2008 el gobierno de los Estados Unidos oficialmente no ha escrutado el nivel de concentración en el mercado para las auditorías de la compañía pública. La US General Accounting Office admitió que “no hubo consenso general para las diversas propuestas presentadas para abordar la concentración”.


En su documento de 2015, “Competition in the Audit Market: Policy Implications,” Joseph Gerakos of Dartmouth’s Tuck School of Business and Chad Syverson of the University of Chicago Booth School of Business exploró la posibilidad de adicional concentración de la auditoría como resultado de la salida inesperada de una de las Cuatro Grandes firmas de auditoría. Este impacto podría ser mitigado por el nuevo ingreso en el mercado de la compañía pública por firmas del siguiente nivel tales como Grant Thornton.


Distribuir el trabajo de la auditoría de las compañías listadas fuera de las Cuatro Grandes potencialmente mantendría bajo control los incrementos de los honorarios y, quizás, también impediría que las Cuatro Grandes operaran con impunidad. Sin embargo, las firmas de auditoría del siguiente nivel no han podido diluir exitosamente el poder de mercado de las Cuatro Grandes en las economías desarrolladas. Cuando Arthur Andersen colapsó por completo, por ejemplo, Grant Thornton, RSM, y BDO de manera alguna dieron el paso al frente para llenar el vacío.


En el año 2018 Grant Thorton UK anunció que ya no buscaría trabajo de auditoría para clientes de FTSE 350. Quizás eso es lo mejor dada la auditoría fallida de Grant Thornton de Patisserie Valerie y el pago de una multa de £3 millones por la “mala conducta” relacionada con sus auditorías de Nichols y de la University of Salford.


En su reporte de noviembre de 2020, el UK FRC dijo que la introducción de obligatorias licitación y rotación de la auditoría realizada en el año 2016 no tuvo mucho impacto en la concentración de la auditoría.


Las Cuatro Grandes firmas continúan dominando el mercado de auditoría de FTSE 350, particularmente para las compañías más grandes por capitalización del mercado. El fracaso de cualquiera de esas firmas amenazaría la estabilidad de todo el mercado de la auditoría.



Los ingresos ordinarios de las firmas del Reino Unido representan entre el 6-9% de los ingresos ordinarios de las firmas globales, pero resaltan la importancia del Reino Unido para la red global de cada firma como un modelo clave en su modelo global de servicios sin interrupciones para las multinacionales, donde quiera que estén registradas.


La firma miembro del Reino Unido en cada una de las redes globales de las Cuatro Grandes firma la opinión de auditoría para un puñado de multinacionales clave, algunas residentes en el Reino Unido o en otras partes de Europa, que están registradas en la New York Stock Exchange o en Nasdaq. Por ejemplo, Deloitte UK firma la opinión para Glaxo Smith Kline PLC y BP PLC. KPMG UK firma la opinión de auditoría para el BT Group, BHP Group, y Barclays y PwC audita Rio Tinto, Pearson PLC, y Santander. EY UK firma para Royal Dutch Shell y el Royal Bank of Scotland.


La clasificación de PwC como la más grande firma del Reino Unido por total de ingresos ordinarios e ingresos ordinarios por servicios de auditoría es probable que esté directamente relacionada con su actividad importante como una firma de auditoría que participa en 81 compañías registradas en los Estados Unidos. Esto destaca lo crítico que las Cuatro Grandes firmas del Reino Unido son como firmas miembros de sus respectivas redes globales que auditan las operaciones en el Reino Unido para clientes registrados en bolsas de valores de Estados Unidos y otras bolsas europeas.


Como resultado del fraude y el fracaso del procesador de pagos alemán Wirecard, esto ha significado que inversionistas y reguladores, así como también los abogados de los demandantes, estén muy interesados en qué rol EY UK y EY US jugó en la auditoría que EY Germany hizo de Wirecard. Wirecard tiene una subsidiaria en Inglaterra y otra en Dublín, Irlanda. Su reporte anual de 2019 dijo que la subsidiaria en Inglaterra fue auditada por una firma de la red de EY y su subsidiaria en Dublín por una firma de terceros.


La FCA obligó a que la subsidiaria de U.K. de Wirecard, Wirecard Card Solutions, detuviera las operaciones cuando su compañía matriz se registró por insolvencia en Alemania en junio de 2020. La Fintech Railsbak, con sede en Newcastle, estuvo de acuerdo en comprar la subsidiaria de Wirecard en el Reino Unido. La unidad de Norteamérica de Wirecard, que compró al Citigroup en el año 2016, fue vendida por el administrador de la quiebra a una compañía respaldada por el especialista en adquisiciones Centerbridge Partners LP.


La falta de detección del fraude


La propuesta de Beis, en línea con la recomendación de la Brydon Review, también propone legislar para requerir que los directores de las compañías públicas, o que son denominadas “Entidades de interés público” en el Reino Unido, reporten sobre los pasos que han dado para prevenir y detectar el fraude material.


La Brydon Review también identificó “tanto confusión como una brecha entre la realidad y las expectativas de desempeño de los auditores [en relación con la detección de fraude material]”. Para disipar tal confusión, recomendó que el regulador enmiende el estándar de auditoría sobre fraude “para dejar claro que es obligación de un auditor esforzarse, de todas las maneras razonables, en detectar el fraude material”.


La propuesta dice que el Reino Unido tiene la intención de “legislar para requerir que los auditores de las entidades de interés público, como parte de su auditoría estatutaria, reporten sobre el trabajo que realizaron para concluir si la propuesta declaración de los directores en relación con las acciones tomadas para prevenir y detectar el fraude es objetivamente exacta”.


Los auditores solían reconocer su responsabilidad para detectar el fraude. En marzo de 2007, el expresidente estadounidense de PwC Dennis Nally fue entrevistado por el WSJ:


WSJ: ¿Es el trabajo de un auditor intentar encontrar el fraude?
Nally: Absolutamente. Tenemos la responsabilidad de aplicar procedimientos que detecten el fraude, así como también tenemos responsabilidades de aplicar procedimientos para detectar errores en los estados financieros.
WSJ: Usted parece bastante seguro, pero las firmas en su conjunto a menudo evitan alguna responsabilidad por encontrar el fraude, especialmente en los tribunales.
El debate siempre se ha centrado en qué tan lejos usted avanza en ello, qué tipos de procedimientos usted ha desarrollado y en qué entorno. El problema clásico se convierte en el costo beneficio de todo eso es por lo cual yo pienso que hay una brecha de expectativas.


Para el año 2011, Nally había cambiado su tono. Helen Thomas, del Financial Times, le preguntó al PwC Global Chairman Nally, “¿Qué pasa con el fraude o con la teneduría de libros falsa? ¿Seguramente los auditores deben encontrarse a sí mismos en la línea de fuego cuando un caso se desliza durante su turno?”


Thomas de FT escribe que Nally “cruzó sus brazos sobre su camisa con monograma, por primera vez luciendo un poco a la defensiva”.


Hay estándares profesionales [y] según esos estándares una auditoría no está diseñada para detectar el fraude”, dice [Nally], señalando que la detección del comportamiento fraudulento recae en otros indicadores que incluyen el gobierno de la compañía, el tono de la administración y los sistemas de control. Las razones por las que se ha hecho de esa manera son porque, si bien siempre escuchamos y leemos acerca del fraude de perfil alto, el número de esas situaciones que usted realmente encuentra en la práctica es mínimo.
Usted no está diseñando una auditoría por ‘la excepción’ porque, francamente, el costo mismo sería prohibitivo para todos los mercados de capital y… ¿quién quiere pagar por algo si el beneficio no está ahí?”

¿Qué ocurrió para cambiar esta mentalidad? Satyam ocurrió.


Nally, y su jefe, anterior PwC Global Chairman Sam DiPiazza, fueron sorprendidos por el fraude de Satyam en la India en diciembre de 2008. DiPiazza le dijo al Times de la India:


Lo que nosotros entendemos es que este fue un fraude masivo dirigido por la administración (de entonces), y somos tan víctimas como cualquiera. Nuestros socios claramente fueron engañados.

Ante las acusaciones de que los socios de PwC India estaban involucrados en el fraude de Satyam, el ahora Global Chairman Nally en julio de 2009 concedió a Business Today una entrevista incoherente y laberíntica – más de seis meses después de que el fraude fue descubierto por el CEO de Satyam, no por PwC – y reversó sus comentarios que al WSJ dio en el año 2007:


Muchas veces hay la expectativa, de parte de la comunidad de inversionistas, de que el auditor es, de hecho, totalmente responsable por la detección del fraude. Ahora ese no es nuestro trabajo, hoy.


La juez Barbara Jacobs Rothstein del United States District Court for the Middle District of Alabama, en su decisión en el caso Federal Deposit Insurance Corporation v. PricewaterhouseCoopers LLP et al, No. 2:2012cv00957, encontró en diciembre 28 de 2017, que PwC había violado su obligación profesional de ejercer razonable cuidado en el desempeño de sus auditorías mediante en fallar en planear y ejecutar sus auditorías para detectar el fraude y en fallar en la obtención de suficiente evidencia de auditoría que habría llevado a descubrir el fraude el Colonial Bank-TBW


En julio 2 de 2018, la juez Rothstein escribió que la FDIC “tenía derecho a recuperar todas las pérdidas razonablemente previsibles que Colonial incurrió a partir de su relación fraudulenta con TBW”, y que “aquí no puede haber una verdadera disputa (además que PwC no planteó una) de que era previsible porque PwC falló en detectar el fraude, Colonial continuaría financiando las hipotecas originadas por TBW, tanto legítimas como falsas”.


La juez Rothstein ordenó que PwC, el anterior auditor del ahora desaparecido Colonial Bank, pague a la Federal Deposit Insurance Corp. $625 millones por daños surgidos por la falla de PwC en detectar el “fraude masivo” cometido por empleados de Colonial Bank y de Taylor, Bean & Whitaker Mortgage Corporation desde 2002-2009, lo cual en última llevó al fracaso del Colonial Bank”.


Fue el mayor laudo por daños y perjuicios por responsabilidad del auditor. Las dos partes finalmente acordaron por $335 millones.


La decisión de la juez Rothstein en FDIC vs PwC, debe ser la última palabra respecto de si el auditor tiene una obligación, según la ley, para diseñar la auditoría para detectar el fraude y los actos ilegales en sus clientes de auditoría.


En noviembre de 2013, la PCAOB publicó un Apéndice muy útil, y en ese momento muy valiente, a un documento para discusión distribuido en una reunión del PCAOB Standing Advisory Group. El elemento de agenda para esta reunión era, la “Consideración sobre la divulgación y la investigación relacionadas con el “Consideration of Outreach and Research Regarding the Auditor’s Approach to Detecting Fraud” [enfoque del auditor para la detección del fraude].


El apéndice proporciona una detallada vista de conjunto de las obligaciones del auditor según los existentes estándares de la PCAOB para diseñar y ejecutar la auditoría para detectar el fraude. El documento cubre todo el ciclo de vida de la auditoría desde la aceptación y continuación del compromiso hasta las razones para renunciar a una auditoría.


Las propuestas del director Beis


La Financial Times Editorial Board considera que los verdaderos “pasos hacia adelante” contenidos en las propuestas de BEIS no son las reformas de las firmas de auditoría, sino los cambios a las reglas de gobierno corporativo.


Al menos, los directores estarían requeridos a aprobar personalmente sobre la efectividad de los controles internos y la administración del riesgo de las compañías. Eso no llega al enfoque de los Estados Unidos, donde los ejecutivos principales tienen que certificar la exactitud de las cuentas. Pero hacer que los directores aprueben los controles de la administración, el cumplimiento y la auditoría interna es un paso importante – especialmente respaldado por la amenaza de multas, suspensiones, o devolución de bonos si posteriormente se encuentran errores o fraudes importantes. Potencialmente también podría hacer más fácil hacer cargos legales contra ellos.


Estrictamente hablando, hacer que los directores aprueben los controles internos serían bastantes pasos por encima y adelante del requerimiento de la US Sarbanes-Oxley para que el CEO y el CFO aprueben los controles internos y los controles de revelación. Los mandarines del FT, sin embargo, no aprueban los controles más severos propuestos para los directores de las compañías.

Opciones más exigentes propuestas en el documento requerirían que los auditores reporten sobre sus puntos de vista respecto de qué tan efectivos son los controles internos o – más cercano al sistema de los Estados Unidos – den una opinión formal sobre la valoración que los directores hagan de los controles. Saltar directamente a la opción más estricta corre el riesgo de imponer costos irrazonables a los negocios posteriores al Covid.

Fuller me dijo en una entrevista que tiene la esperanza de que las reformas propuestas para responsabilizar personalmente a los directores actuarán como pesos y contrapesos para ejecutivos y auditores.


Aquí es donde la experiencia de US SOX puede ser instructiva.


La Ley Sarbanes-Oxley de 2002 establece que los comités de auditoría serían directamente responsables por la vigilancia del compromiso del auditor independiente de la compañía. La SOX Section 302 requiere que el ejecutivo principal y los directores financieros de una compañía, típicamente el CEO y el CFO, personalmente atesten que la información financiera es exacta y confiable. Además de los pleitos legales y la publicidad negativa, el CEO o CFO que no cumpla o presente una certificación inexacta está sujeto a una multa de hasta $1 millón y/o diez años de prisión, incluso si lo hizo por error. La certificación intencional de un reporte falso corre el riesgo de sanciones criminales aún más severas.

Sin embargo, desde la crisis financiera ha habido muy pocas acciones de cumplimiento forzoso por violación de esas determinaciones de SOX y ninguna por casos de potencial perfil más alto. Aparte del enjuiciamiento de perfil alto de Richard Scrushy, de Health South, por violaciones de la Sección 906 – finalmente fue absuelto – el US Department of Justice no inició un solo enjuiciamiento según esos estatutos como resultado de la crisis financiera.


Las propuestas de BEIS se han retrasado mucho, incluso un mes después que el FT reportó que eran inminentes. Quizás las Cuatro Grandes firmas de auditoría y los negocios intervinieron, nuevamente, para crear más ambigüedad y margen de maniobra para el Parlamento más adelante.


Los reportes de los medios de comunicación de “presión sobre las Cuatro Grandes firmas” para que renuncien a la comercialización del status quo y redirijan sus corazones y mentalidades para servir al público como profesionales a menudo solo han sido una inteligente estrategia de relaciones públicas orquestada por las mismas firmas. Permite que el gobierno y los legisladores tengan la impresión errónea de que verdaderamente están “regulando”. Luego, los auditores rechazan las peores propuestas con los mismos viejos argumentos, durante un tiempo más, bajo la apariencia de compromiso.


© Francine McKenna, The Digging Company LLC, 2020


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Esta traducción fue hecha por Samuel Mantilla. Tiene autorización, pero no ha sido revisada ni aprobada por el autor.


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