Propósito de una corporación

Por John Hughes - El propósito de una corporación – Tal como siempre fue

Documento original: The Purpose of a Corporation – just as it ever was

El año pasado miramos aquí y aquí la Statement on the Purpose of a Corporation [Declaración sobre el propósito de una corporación], de la America’s Business Roundtable.

El documento rechazó de manera específica el anterior principio fundamental de que las corporaciones existen principalmente para servir a sus accionistas, comprometiéndose con asuntos tales como invertir en los empleados, apoyar las comunidades, y entregar valor para todos los stakeholders. Con 200 firmantes del nivel de “quién es quién” que incluyen los lideres de Apple, Amazon y JP Morgan Chase, la iniciativa le pareció al New York Times suficientemente importante como para ocupar el lugar principal de su sitio web por varias horas. Sin embargo, me encontré en línea con la reacción de un comentarista: “Lo que veo son actividades bien intencionadas que son negocios secundarios virtuosos, mientras que las actividades clave de sus negocios permanecen relativamente tranquilas… Muchas de las compañías están centradas en hacer más el bien, pero menos en hacer menos daño”.

Yo señalé:

  • Y tiene que ser así, si esas compañías quieren continuar operando. Amazon, por ejemplo, por su misma naturaleza es ambientalmente hostil, siguiendo un modelo de negocios que depende en gran parte de trabajadores con salarios bajos, y, entre otras cosas, ha generado una cantidad obscena de riqueza y poder para su líder. Sin duda, puede encontrar maneras para esparcir más virtud en la medida en que avance, pero el agujero puede ser tan profundo que nunca pueda salir de él. Por lo tanto, es justo preguntar qué tipo de compromiso está realmente representado por la firma de Jeff Bezos en el documento.

Bien, ahora The Atlantic nos ofrece lo siguiente:

  • El profesor de administración de Wharton, Tyler Wry, ha estado compilando datos sobre el comportamiento de los signatarios desde entonces. “Estamos interesados en si esas declaraciones valieron la pena el papel en el cual fueron impresas, o son solo simbólicas”, me dijo recientemente. “Cuando llegó el COVID, fue un experimento natural y una oportunidad para ver si las compañías estaban cumpliendo su palabra”.

  • Los resultados han comenzado a llegar. A medida que el COVID-19 se extendió en marzo y abril, ¿los signatarios dieron menos de su capital a los accionistas (a través de dividendos y recompras de acciones)? No. En promedio, los signatarios realmente pagaron cerca del 20 por ciento más de su capital que compañías similares que no firmaron la declaración. Luego, cuando el coronavirus arrasó el país, ¿despidieron a menos trabajadores? Por el contrario, en las primeras cuatro semanas de la crisis, Wry encontró, los signatarios fueron casi 20 por ciento más propensos a anunciar despidos o licencias. Fue menos probable que los signatarios donaran para los esfuerzos de alivio, menos probable que ofrecieran descuentos a los clientes, y menos probable que cambiaran la producción hacia bienes relacionados-con-la-pandemia. “Firmar esta declaración tuvo efecto positivo cero”, dijo Wry. Sin embargo, ¿por qué produciría un efecto negativo?

  • Wry me dijo que aún tiene por concretar una explicación causal. (Su primera teoría – que firmar la declaración generó una contrapresión de parte los inversionistas institucionales – no encontró evidencia de respaldo.) Pero dijo que sus hallazgos no son inconsistentes con explicaciones sicológicas. Sicólogos comportamentales han observado un efecto que denominan “auto licenciamiento moral”: si a las personas se les permite hacer un gesto simbólico de comportamiento moral – o simplemente imaginar que han hecho algo bueno – entonces se sienten libres de hacer algo moralmente dudoso, dado que se han reasegurado a sí mismos que están en el lado de los ángeles.

  • Y ahí radica el peligro de las declaraciones simbólicas. Conllevan poco riesgo de engañar al público – y enorme riesgo de engañar a las personas que las emiten. Lo cual puede parcialmente explicar por qué una década de compromisos corporativos para con la “ampliación de la diversidad” ha arrojado tan poco progreso palpable. En el año 2002, había cuatro CEO negros en las principales compañías de Fortune 500. Hoy hay… cuatro.

Tal y como antes he dicho, realmente no soy pesimista acerca de la capacidad de la presentación de reportes corporativos para lograr algo que valga la pena. Pero adular iniciativas como el gran pronunciamiento de la Business Roundtable, o la plétora de posibles cambiadores del juego de la presentación de reportes ambientales, es sucumbir a una ingenuidad vertiginosa. Para aprovechar los anteriores comentarios de Wry, es probable que para que la capacidad de las entidades que generan utilidades florezca en el largo plazo exija que trabajen en contra del bien común. Para volver al ejemplo anterior, Jeff Bezos puede ser comúnmente aclamado como un gran visionario y un “positivo” neto para la sociedad, pero su asombrosa riqueza neta es esencialmente una acumulación de riqueza que de otra manera sería más equitativamente distribuida, con resultados más socialmente estables. Esto me lleva a una conclusión similar a la expresada por Binyamin Applebaum:

  • Hay un aire de desesperación acerca de los incesantes esfuerzos para abordar esos problemas por parte de corporaciones persuasivas para ser menores ciudadanos: la súplica a Facebook para que asuma responsabilidad por la inmundicia que publica; las campañas para convencer a los bancos para que roben menos dinero a los clientes; la vergüenza pública de los restaurantes que se niegan a dar licencias remuneradas a los empleados enfermos…

  • … no tiene sentido esperar que las corporaciones se desarmen voluntariamente. Las reglas tienen que ser cambiadas, y el proceso comienza en las urnas.

  • · Las corporaciones tienen un rol valioso por desempeñar en la sociedad americana, y contribuyen principalmente mediante intentar hacer dinero… la parte que falta es el rol del gobierno en asegurar que esas utilidades no vengan a expensas de la sociedad.

Por supuesto, la presentación de reportes financieros es solo una parte secundaria del problema. Pero quienes de nosotros practicamos los IFRS al menos tenemos que intentar ser más realistas acerca de qué es lo que los estados financieros realmente describen, y (en el mejor de los casos) la virtud mixta de la infraestructura de inversión que ayudan a respaldar…

Las opiniones expresadas son únicamente las del autor.

Esta traducción no ha sido revisada ni aprobada por el autor.

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