Presentación de reportes de sostenibilidad


Por John Hughes – Presentación de reportes de sostenibilidad - ¡Traigan la ética!


Documento original: Sustainability reporting – bring the ethics!


Tal y como aquí abordamos, la International Sustainability Standards Board ha emitido sus primeros dos borradores para discusión pública, General Sustainability-related Disclosures [Revelaciones generales relacionadas-con-la-sostenibilidad] y Climate-related Disclosures [Revelaciones relacionadas-con-el-clima], ambos abiertos para comentario hasta julio 29, 2022.


Aquí hay un extracto tomado de una carta comentario presentada por la International Ethics Standard Board for Accountants:


  • La presentación de reportes sobre la sostenibilidad crecientemente es importante, no solo para satisfacer las necesidades de los stakeholders, sino también para apoyar las decisiones de asignación de capital. Los estándares globales, que incluyen los relacionados con ética e independencia, proporcionan una barrera importante contra los riesgos de fragmentación e información de baja calidad o engañosa. Esos riesgos pueden ser aumentados en el contexto de la presentación de reportes de sostenibilidad dado que la información a menudo es prospectiva en lugar de histórica, y está sujeta a niveles más altos de incertidumbre de la estimación y de volatilidad. Además, la información sobre la sostenibilidad a menudo se basa en supuestos que pueden ser altamente subjetivos. Hay además desafíos bien conocidos asociados con que la presentación generalizada de reportes de sostenibilidad está en sus etapas nacientes. Por ejemplo, muchas compañías carecen de sistemas, procesos y controles internos maduros para recaudar y reportar de manera exacta la información requerida.

  • Esos desafíos, junto con las presiones para reportar información relacionada-con-la-sostenibilidad al mismo tiempo que la información financiera podrían adicionalmente exacerbar los riesgos de problemas tales como “lavado verde” y “cosechar la cereza”, menoscabando la credibilidad de la información y la calidad del aseguramiento proporcionado. El lavado verde es una preocupación importante de interés público dado que les presenta a inversionistas y otros usuarios información engañosa, desvirtuando de esa manera el objetivo de proporcionarles información sobre la sostenibilidad, que sea confiable y útil para las decisiones. Esto refuerza la importancia de anclar la conducta y la mentalidad, de quienes están involucrados en la presentación de reportes de sostenibilidad, en un Código de Ética que sea robusto.


La “petición simple, pero importante” de la carta es que “IASB aproveche todas las oportunidades para defender la importancia de estándares altos de comportamiento ético, y el rol y las contribuciones del Código de IESB es satisfacer las necesidades del mercado por presentación de reportes de sostenibilidad que sea confiable. Al hacerlo, la voz y el apoyo de IASB por la ética ayudará a apuntalar la confianza y la seguridad del público en información que crecientemente está siendo usada para la asignación de capital u otros propósitos por inversionistas, clientes, empleados o potenciales empleados, agencias del gobierno y otros stakeholders”.

La preocupación por el “lavado verde” aparece una y otra vez en la presentación de reportes o en los comentarios sobre la presentación de reportes de sostenibilidad, y con buenas razones – uno puede citar un sinfín de ejemplos de entidades (no menos que gobiernos e individuos) que participan en señalización engañosa de virtudes. Un reciente artículo de opinión de New York Times, por David Wallace-Wells preguntó: Qué es peor: ¿la negación climática o la hipocresía climática?, encontrando que la respuesta es una llamada cercana:


  • Este fenómeno básico, en el cual personas poderosas hacen promesas climáticas que superan con creces sus compromisos genuinos, ahora se ha vuelto tan generalizado que comienza a parecer menos como una venalidad de cualquier persona o institución y más como una nueva gramática política. La era de la negación climática ha sido reemplazada por una plagada de promesas climáticas a las que nadie parece estar preparado para cumplir.

  • Durante años, cuando los defensores lamentaban la “brecha de emisiones”, se referían al abismo entre los que los científicos decían que era necesario y lo que los actores públicos y privados estaban dispuestos a prometer. Hoy, esa brecha casi por completo ha desaparecido; se ha estimado que los compromisos globales, si se promulgan en su totalidad, muy probablemente traigan al planeta 1.8 grados Celsius de calentamiento – en línea con el objetivo establecido por el acuerdo de París de “bien por debajo de dos grados” y en el rango de su meta más ambiciosa de 1.5 grados. Pero ha sido reemplazada por otra brecha, entre lo que se ha prometido y lo que se está haciendo. En junio, una revisión global de los compromisos de cero-neto por las corporaciones encontró que la mitad de ellas no tenía ningún plan concreto para llegar allí; y si bien el 83 por ciento de las emisiones y el 91 por ciento del PIB global ahora está cubierto por promesas de cero-neto, ningún país – ni uno solo, incluyendo los 187 que firmaron el acuerdo de París – está en camino de reducir las emisiones en líneas con el objetivo de 1.5 grados, de acuerdo con el grupo de vigilancia Climate Action Tracker.

  • Al cambiar la negación por la disonancia, claramente se ha perdido claridad narrativa. Hace cinco años, las apuestas eran claras, para quienes las miraban de cerca, pero también lo eran las fuerzas de la negación e inacción, lo cual ayuda a explicar el crescendo global de fervor moral que pareció alcanzar su punto máximo junto antes de la pandemia. Hoy la retórica de la guerra ampliamente ha sido la ganadora, pero la perspectiva se vuelve mucho más confusa cuando todos aceptan estar de acuerdo, prestando al menos la boquilla a la retórica existencial de los activistas…


No es difícil imaginar cómo los actuales borradores en discusión pública pueden agregar a esta hipocresía. A la fecha, muchos comentaristas han expresado versiones de esta preocupación, tales como Les Ateliers du futur:


  • No creemos que los requerimientos contenidos en el borrador para discusión pública lograrán sus objetivos esenciales. Además, esta presentación de reportes está basada en una autovaloración por la corporación de sus riesgos y oportunidades en relación con el clima.

  • Sin embargo, es obvio que la experticia y madurez requeridas todavía no está universalmente difundida:

  • La complejidad del entorno climático, tecnológico, financiero y de mercado es extrema, por lo tanto, difícil de aprehender por una corporación incluso con modelos estocásticos independiente de su sector de actividad,

  • Múltiples factores generan conflictos de interés, a menudo entre preocupaciones u objetivos de corto plazo y el mediano/largo plazo. Para la administración, por definición efímera, hay por lo tanto una tentación natural para minimizar las amenazas de largo plazo en favor del valor percibido en el corto plazo…


Les Ateliers detectan una carencia de urgencia para el proyecto, en relación con la escala del desafío. En este espacio varias veces he reflexionado en este sentido y, honestamente, cada semana proporciona otra razón para depresión (¿cómo, por ejemplo, un país que está preocupado por una batalla salvaje contra el aborto va a encontrar el camino para un suficiente sentido de propósito colectivo de largo plazo?). Quienes citan las fuerzas de los negocios y del mercado como una clave racional para cambiar nuestra trayectoria (recuerde el “Soy un activista de los negocios que hace parte de la solución, siendo la solución fundamental, la solución”, de Emmanuel Faber) seguramente subestimarán el poder incluso más fundamental de regresivamente manipular las bolas manipuladoras de la demolición política…


Las opiniones expresadas son solamente las del autor.

Esta traducción no ha sido revisada ni aprobada por el autor.


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