¡Para seguir en las mismas!


Por Samuel Mantilla - ¡Para seguir en las mismas! Me gustó la propuesta que el Comité Nacional para la Reforma de la de la Profesión del Contador Público entregó al CTCP.


Me gustó la propuesta del Comité Nacional para la reforma de la profesión del contador público porque abre las puertas al reconocimiento, en Colombia, de distintas profesiones de contadores.

Fruto de un proceso democrático, presenta los consensos al interior de un sector de la profesión de los contadores públicos. Digo de un sector porque, si bien sus autores tienen una representatividad valiosa, responde solo a los intereses de la persona natural (profesión liberal), de las firmas pequeñas y de algunas agremiaciones de contadores. Pero no tiene ninguna implicación (impacto) para el ejercicio profesional a través de las firmas grandes y medianas de contadores y, mucho menos, para las plataformas profesionales que son la tendencia hacia la cual se dirige la profesión en el mundo.

Bienvenido, entonces, el futuro reconocimiento de distintas profesiones de contadores.



Un resumen de los hechos


El pasado 3 de noviembre de 2021 el Comité Nacional Para la Reforma de la Profesión del Contador Público hizo entrega formal al Consejo Técnico de la Contaduría Pública (CTCP) y a la comunidad, para discusión pública y socialización, el proyecto de reforma de la ley 43 de 1990.


Ha sido denominado como proyecto de “Régimen de la Contaduría Pública”.


Tal y como actualmente está publicado en el sitio web del CTCP:


  • Está acompañado de la documentación histórica del proceso y del evento de entrega oficial del documento al CTCP.

  • No tiene ‘Exposición de motivos’ y queda abierto porque se refiere a un ‘primer documento’ (¿cuántos más vendrán?) y las ‘derogatorias’ tienen puntos suspensivos (Art. 62).

  • Está abierto a comentarios, pero no hay fecha límite para los mismos. No han definido ni un proceso ni una fecha límite para la recepción de comentarios.

  • No se sabe qué trámite le dará el CTCP. ¿Será uno de los tantos archivos que tiene en su página web?


Ha sido promocionado como un ‘hito’ para la profesión y se ha señalado que la entrega al CTCP del primer documento constituyó sin duda un momento histórico para la profesión de los contadores.


Luego de la lectura del primer documento en mención, veo que:


1. Se trata de una nueva redacción, no necesariamente mejor, de la actual ley 43 de 1990, si bien crea unos entendimientos diferentes que requerirán interpretación jurídica a la luz de otras normas reglamentarias. En el fondo no aporta nada nuevo, mantiene el status quo actual. Busca empoderar un sector de la profesión que se ha visto en desventaja frente a otros sectores, pero mantiene la estructura y operación de la profesión tal y como está actualmente: prestación de servicios profesionales directos (‘profesión liberal’). ¡Para seguir en las mismas!


2. Lo nuevo es que busca un autogobierno de la profesión (‘del órgano de gobierno de la profesión’). Gobernanza de la profesión a cargo de una entidad nueva que será de carácter privado, organizada como colegiatura para la magistratura y asociación gremial, sin ánimo de lucro y de interés común. Una entidad que conformarán los contadores públicos legalmente reconocidos por el Gobierno Nacional. No dice su naturaleza ni cómo la van a conformar, solamente que será de carácter privado, de libre asociación y que ejercerá las funciones públicas que asigne la presente ley (Art 37). No dice qué va a pasar con la actual Junta Central de Contadores (JCC). El tribunal disciplinario a que hacen referencia los capítulos 46 y siguientes ¿reemplazará a la actual JCC o se mantendrá una dualidad? No hace referencia a qué pasaría con el actual Consejo Técnico de la Contaduría Pública (CTCP), parece que éste se mantiene porque el proyecto dice que el contador público debe actuar según las normas que emita el Gobierno Nacional (Art. 11), además que será el Gobierno Nacional quien reglamente el alcance de cada uno de los campos de acción del ejercicio profesional, según proyecto presentado por el órgano de gobierno de la profesión (Parágrafo Art. 2).


3. Tiene algunas ‘perlas’ interesantes:

  • Art. 3: “Para desempeñar las funciones de auditor interno, sin perjuicio de los derechos que la ley les otorgue a otras especialidades”. ¿El Instituto de Auditores Internos de Colombia está de acuerdo con esto? Personalmente creo que no. La auditoría interna, en el mundo, no es exclusiva de los contadores.

  • Art. 4: “En las sociedades de contadores públicos, el 60% o más de los socios deberán tener la calidad de contadores públicos”. Después de tanto pelear por el 80% ahora se bajan al 60%. ¿Cuál será la justificación de este cambio?

  • Art. 6: Dos categorías de inscripción para el ejercicio profesional: (1) Inscripción profesional básica; y (2) Inscripción profesional especial. Art. 6. En la práctica, ¿dos clases diferentes de contadores públicos? Pareciera que el CTCP los asesoró y copian el ‘sube y baja’ que el CTCP se inventó con el traslado entre entidades del Grupo 1 al 2 y viceversa.

  • Art. 8: “Derecho a ejercer la profesión bajo la tutela del órgano de gobierno de la profesión”. ¿Cómo puede entenderse esto? ¿Fiscalización interna de la actividad profesional, realizada por la entidad gremial?

  • Art. 8: “Los derechos del contador público, de conformidad a su vínculo contractual, estarán blindados permanentemente por las regulaciones del Gobierno Nacional y los compromisos de responsabilidad social de las organizaciones”. ¡Después de tantos años de quejarse por el abandono del Gobierno Nacional y por la indiferencia de las organizaciones ahora se reconocen blindados por ellos!

  • Errores conceptuales: Certificación o dictamen (Art 3, numeral 2); Sostenible y sustentable (Art. 5); Gobernanza es el gobierno (Art 35). ¿Si la academia contable esto es lo que está enseñando, qué futuro podrá esperarse para un ejercicio profesional de calidad?



Por qué me gusta la propuesta del Comité


Mi ventaja es que hablo por mí mismo, no represento a nadie, no hablo a nombre de nadie, no tengo seguidores ni influyo en nadie. En la práctica, escribo para mí mismo.


La propuesta del comité nacional para la reforma de la profesión del contador público me gusta porque abre las puertas al reconocimiento, en Colombia, de distintas profesiones de contadores.


En ocasiones anteriores he planteado, en distintos medios, que para solucionar los problemas de los contadores y, sobre todo, para abrir caminos hacia una profesión fortalecida y protagónica, es necesario reconocer que en el país existen distintas profesiones de contadores. Porque la realidad muestra que hay diferencias importantes en sus objetivos, metodologías, enfoques y sectores de mercado. Todos válidos, pero muchas veces en conflicto unos con otros. Cada uno pretendiendo imponerse sobre los demás.


Son diversas las profesiones de los contadores y empezar por su reconocimiento abre nuevos horizontes:


  • Contadores públicos. El enfoque tradicional centrado en ‘dar fe pública’. Privilegia la función certificante y pretende que todo actuar profesional conlleve dar fe pública. Uno de sus campos de acción más fuertes es el tributario, donde puede asesorar (para beneficio del contribuyente) y también certificar (para beneficio del fisco). Puede darse mediante la figura de la revisoría fiscal u otras concesiones que haga el Estado a estos profesionales. Por tratarse de prestación directa de servicios profesionales (¡servicios personales!) conlleva muchos riesgos que no se pueden minimizar dado que están a cargo de la persona natural. En el presente, su amenaza principal son las plataformas profesionales (¡interdisciplinarias!), principalmente en el campo tributario.


  • Contadores privados. Preparadores de la información contenida en las bases de datos, presentada en los estados financieros y revelada a través de diferentes fuentes. Fuertemente dependiente, en el presente, de las tecnologías de la información, de los estándares internacionales de referencia y del asesoramiento que recibe de los consultores profesionales. No da fe pública y actúa en función de las obligaciones técnicas inherentes al procesamiento, presentación y revelación de la información financiera, no-financiera y de sostenibilidad. Las plataformas profesionales son, para estos profesionales, un aliado, no tanto una amenaza.


  • Contadores gubernamentales. Los desarrollos en la contabilidad de las agencias gubernamentales (ministerios, alcaldías, gobernaciones, etc.), en las entidades comerciales e industriales del Estado y en las Asociaciones Público-Privadas, en Colombia conocidos alrededor de la denominación ‘Contabilidad Pública’ liderados por la Contaduría General de la Nación (CGN) requieren experticia y disciplina específicas, además que por su número justifican una disciplina propia.


  • Auditores independientes. Su función es dar aseguramiento independiente y agregar credibilidad a la información contenida en los estados financieros y publicada para utilidad de los inversionistas y diferentes mercados. Entrega dictámenes (ojo: los dictámenes no son certificaciones) independientes. Se ejerce, en el presente, a través de firmas de contadores: ¡el auditor es la firma, no la persona natural! Conlleva el reconocimiento de que el ejercicio de la auditoría lo realiza la firma como tal y ella tiene que responder tanto por su independencia frente al cliente de auditoría como por el cumplimiento de sus distintas responsabilidades. En Colombia su reconocimiento implica separarlo de la revisoría fiscal. Las firmas de contadores evolucionaron hacia redes de firmas (cfr. sistemas de administración de la calidad) y ahora están evolucionando hacia plataformas profesionales.


  • Auditores internos. Su función es de asesoramiento y evaluación del logro de los objetivos y procesos internos de la entidad. Conlleva independencia frente a la administración (gerencia) pero no independencia frente a la entidad dado que es parte interna de ella y debe comprometerse con los intereses de la entidad. Su centro de atención es principalmente el control interno. Es reconocida como una ‘línea de defensa’ de la organización. No da fe pública porque su función es interna, al servicio de los intereses de la organización. Las redes profesionales (sobre todo de consultoría y tecnología) son un aliado, no tanto una amenaza.


  • Contadores gerenciales (o de gestión). Su función es producir y analizar la información interna de la entidad en términos de costos, tiempo y calidad. Busca ayudar al logro de las metas de eficiencia, rentabilidad y productividad de la organización interna y sus relaciones con el entorno, principalmente los competidores. No da fe pública porque su función es interna, al servicio de los intereses de la organización. Las redes profesionales (sobre todo de consultoría y tecnología) son un aliado, no tanto una amenaza. Se fortalecen a través de las plataformas profesionales.


  • Contadores docentes. Su función es el desarrollo de capacidades teóricas y de análisis que sean críticas de las prácticas y conceptos actuales, pero que adicionalmente abran los desarrollos a nuevas teorías y conceptos. Ayuda a fortalecer la práctica profesional mediante su análisis y crítica fuertemente basados en la evidencia basada-en-datos y basada-en-hechos. Se apoya en distintas disciplinas del conocimiento. No da fe pública. Se basa en el principio de la autonomía universitaria y es el campo propio para el ejercicio de la docencia tanto para la formación de nuevos profesionales como para la educación continuada de los profesionales habilitados. Las redes de profesores universitario y las plataformas editoriales son un aliado, no tanto una amenaza.


Así ocurre en los países desarrollados. Cada una con institutos profesionales propios, códigos de ética propios, metodologías propias, prácticas propias. Una persona natural, si desarrolla los procesos de capacitación y experiencia y cumple los demás requisitos, puede habilitarse profesionalmente para ejercer ‘en el campo en que se capacitó y cumple sus requisitos’, pero ello no le da ninguna habilitación para actuar profesionalmente en otros campos profesionales. Pretender, en el presente, que un solo profesional (y mucho menos persona natural) esté capacitado y habilitado para todos esos campos profesionales es ingenuo: las firmas profesionales, medianas y grandes, entendieron ello y por eso se fortalecieron con la consultoría y la interdisciplinariedad. Han avanzado en el ejercicio profesional a través de redes y, ahora, están implementando plataformas para el ejercicio profesional.


El comité nacional para la reforma de la profesión del contador público no abordó estas cosas porque, ‘democráticamente’ privilegió los intereses de la persona natural y de las firmas pequeñas y más pequeñas. No se centró en cómo está evolucionando, en el mundo, pero también en Colombia, la prestación de servicios profesionales.


Por esto, si la propuesta del comité nacional prospera, esto es, se convierte en Ley y reemplaza la ley 43 de 1990 (derogándola, no añadiéndole como es la práctica tradicional, “para que muchos muertos queden vivos”) se abren caminos para el reconocimiento de otras profesiones de contadores.


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