Nuevo cambio fundamental

Por Samuel Mantilla.


¿Generalistas, especialistas o integrados? El mundo contable cambió. ¿Se está usted preparando para el nuevo cambio fundamental que viene?


De generalistas a especialistas, y ahora, a integrados. Son transformaciones profundas que generan disrupciones en quienes no se preparen para enfrentar las nuevas condiciones.


GENERALISTAS


Históricamente, lo contable (contabilidad, presentación de reportes, auditoría y control interno) logró empoderarse con base en prácticas de carácter generalista, esto es, “una misma solución aplicada para todo.” Ello funcionó en un mundo donde las prácticas comerciales y empresariales eran de carácter cerrado, en función de la organización como tal.


Las prácticas contables generalistas principales son el uso de: (1) la partida doble como sistema de registro de las transacciones, y (2) la revisión entendida como control.


En Colombia, por ejemplo, esto tuvo su mayor desarrollo con la revisoría fiscal, entendida no solo como la cúspide del ejercicio profesional de los contadores, sino porque reunió en una sola institución (en realidad, un solo órgano societario interno) las prácticas generalistas relacionadas con la revisión de la contabilidad y del control. Por una razón que no está completamente clara, a esa revisión se le adicionó el adjetivo de ‘fiscal,’ derivando en una institución mucho más poderosa por ser en la práctica casi un agente estatal (para el cuidado de los impuestos, pero también, como colaborador de las instituciones de inspección, vigilancia y control).


ESPECIALISTAS


Con el advenimiento de la globalización y la internacionalización, “el mundo se abrió” y dio prelación al entorno: la influencia del entorno en la organización, y la influencia de la organización en el entorno.


Las prácticas comerciales y empresariales se volvieron especializadas, esto es, “soluciones específicas para necesidades específicas.” Los muros (tanto el de Berlín, pero también los empresariales) empezaron a derribarse.


Tal derribarse de los muros significó, en la práctica, la separación, como funciones independientes, entre contabilidad, presentación de reportes, auditoría interna, auditoría externa, control, control interno, control regulatorio, control de gestión, etc.). Cada una de estas funciones desarrollando profesiones propias, códigos de ética específicos, estándares internacionales propios, regulación según las estructuras específicas.


Con los estándares internacionales, además del registro de las transacciones se dio paso al registro de las condiciones (contratos) y los eventos (riesgos). Los IFRS y los US GAAP han liderado los esfuerzos en este sentido.


Y, por efecto de los procesos regulatorios y de cumplimiento, surgió con fuerza la ‘presentación de reportes’ (financial reporting), que generó diferencias importantes (‘especializadas’) dados los requerimientos particulares de cada regulador y, de cada autoridad.


En Colombia, estas prácticas no han logrado desarrollarse y siguen primando las prácticas generalistas:


  • No se ha logrado entender las diferencias y no se han podido derribar los muros. Quizás el factor que más ha contribuido a esta situación sea la ‘ética en consonancia,’ un invento corrupto que ha permitido que, en el país, si bien se han introducido los textos normativos de los estándares internacionales NIIF y NIA, como no se han hecho derogatorias, siguen vigente los textos legales antiguos que obligan a soluciones generalistas. Se tienen las ‘normas internacionales,’ pero las prácticas siguen siendo estrictamente locales y marcadamente generalistas. Por eso no extraña que, en lugar de desarrollar las distintas profesiones que surgen del código de ética de IESBA y de las nuevas realidades internacionales, todos los esfuerzos tanto de la profesión como del gobierno se hayan centrado en ‘actualizar’ la revisoría fiscal reforzando su enfoque generalista basado en los órganos societarios y recubierto de nuevas palabras bonitas que repiten lo que siempre ha existido y no dan paso a las transformaciones que se necesitan.

  • La profesión contable sigue estando basada en un código generalista (Ley 43 de 1990), además que está obligada a aplicar un código especializado (el de IESBA). Una dualidad que nadie entiende, pero que hay que aplicar ‘en consonancia.’ Permite que ‘los comités de aplausos’ digan que se tiene el código de ética internacional, pero los que vigilan la profesión, ya sea por la vía administrativa (superintendencias) o la vía ética (JCC), juzgan según el parecer del funcionario de turno.

  • Esa ética en consonancia ha permitido, adicionalmente, que los puestos en los organismos gubernamentales sean llenados por funcionarios que están simultáneamente en otras instituciones (del gobierno o privadas) defendiendo intereses particulares.

A nivel internacional, por efecto de la especialización, la contabilidad, la presentación de reportes, y los impuestos fueron absorbidos por la función de finanzas. La auditoría (interna y externa) pasó a depender de los comités de auditoría. La consultoría se convirtió en el negocio más lucrativo y la aspiración de todos los profesionales.


INTEGRADOS


Ahora el mundo está entrando en una nueva etapa, caracterizada principalmente por el crecimiento de las crisis globales (calentamiento global, crisis climática, guerras comerciales).


Se volvió común “salir del closet,” apareció una nueva serie de reclamos y surgieron nuevos mercados. Salir del closet empoderó a la comunidad LGTB, a los reclamantes violentos, a traficantes de seres humanos y de drogas.


Desde la perspectiva organizacional y empresarial esto no es visto como ‘malo’ sino como una ‘oportunidad de negocios’ que aprovecha las necesidades y recursos de los grupos mencionados y, a la vez que les proporciona servicios adecuados a sus necesidades, transforma las organizaciones alrededor de los nuevos valores: la diversidad de género, cultura, raza y religión se convirtió en la nueva norma.


La solución para ello, la integración, esto es, el desarrollo de plataformas comunes para proporcionar soluciones a necesidades comunes. Con la ayuda de las tecnologías digitales.


En este nuevo contexto, lo contable es objeto de muchos cambios más:


  • En las empresas, la función de finanzas (que incorporó contabilidad, presentación de reportes, e impuestos) tiene ahora que ser integrada, con las funciones de estrategia, riesgo y tecnología, principalmente. En función de la integración de la entidad con todos los otros componentes de la cadena de valor del negocio.

  • Los estándares internacionales de información financiera (IFRS y US GAAP) tienen la necesidad de integrarse con ‘la otra información no-financiera.’ Las denominadas medidas alternativas de desempeño (también denominadas ‘medidas que no son PCGA’) son una realidad y no tienen reversa. No se les va a restar prominencia. La integración de la información financiera con la información sobre la sostenibilidad (económica, social, ambiental) tampoco tiene reversa. Se volvió un imperativo. En el presente las soluciones son tímidas y muy diversas, pero hay claridad de que si no se logra la integración se carecerá de utilidad y desaparecerá.

  • La auditoría (tanto interna como externa) está prácticamente absorbida por las tecnologías disruptivas. Ya no se trata del dilema papeles de trabajo manuales versus paperless. La incorporación de las tecnologías disruptivas, en la auditoría, es una realidad. El uso de grandes datos, analíticas, inteligencia artificial y cadena de bloques, principalmente, ya se está dando, aunque no en el presente no estén claros los resultados que de ello se darán. Está cierto el cambio, más no los resultados que ese cambio generará.

  • El control es entendido como ejercicio del poder para tomar decisiones. Ciertamente el propietario conserva poder, pero ahora ya no es el único que lo tiene. De la toma de decisiones basada-en-el-accionista se pasó a la toma de decisiones basada-en-los-stakeholders (distintos grupos de interés) y ahora se está pasando a la toma de decisiones basada-en-la-plataforma. Más que cambios de palabras, son transformaciones profundas.

  • El modelo de trabajo profesional basado en equipos multifuncionales (distintas especializaciones) proviene de una era que enfatizó la repetición y la escala de activos conocidos y conocibles. Ahora, en la era digital, centrada-en-la-innovación, el trabajo profesional, de multifuncional pasa a innovador, y la competencia se convierte en colaboración.

  • Los valores son un asunto de ética, pero ésta depende de la confianza y de la transparencia. Ello quiere decir que, si no hay transparencia plena, no hay confianza y la ética es cuestionable. El asunto es que se trata de transparencia ‘en la plataforma,’ basada-en-la-huella-digital.


El advenimiento de la integración ciertamente será más difícil en Colombia, a causa de la ‘profesión boba’ que deja la ética en consonancia. Quejarse de que otros profesionales tengan éxito no arregla las cosas.


Lo importante de esto es que el transitar de generalistas a especializados, y ahora a integrados, es un camino que no tiene retorno. Muy seguramente en el futuro se desarrollará un nuevo enfoque. Lo que está claro es que no se volverá a las prácticas generalistas y especializadas. Quizás el consuelo esté en que estas cosas no afectan solo a lo contable, sino que impacta en todas las áreas de la vida humana.


¿Cómo tenemos que empezar a prepararnos para el nuevo cambio fundamental que viene?

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