Materialidad, sí, pero ¿cuál?

Actualizado: 2 jul


Por Samuel Mantilla - Materialidad, sí, pero ¿cuál? Estamos entrando en aguas inexploradas


¿Tiene Ud. claras las diferencias y las complementariedades entre materialidad financiera, materialidad del impacto, materialidad dinámica, materialidad plena y materialidad holística? ¿Sabe Ud. cómo su complementariedad está en la base de la coordinación entre los estándares IFRS/NIIF de Contabilidad y los estándares IFRS/NIIF de revelaciones de la sostenibilidad?


Si bien algunas respuestas son sencillas, por ejemplo, que materialidad plena es lo mismo que materialidad holística y que materialidad del impacto es lo mismo que materialidad no-financiera, parece que la solución (por lo menos desde la perspectiva de la Fundación IFRS) está en la materialidad dinámica, tal y como lo dice Emmanuel Faber, chairman de la ISSB:


“… dado que, con el tiempo esperamos que los temas de la sostenibilidad migren desde el campo infinito y rico de la materialidad (“impacto”) no-financiero, hacia el campo más estrecho de la materialidad de la sostenibilidad financiera y en últimas al territorio muy bien definido de los estados financieros”. [Traducción de SAMantilla]

Con mis palabras, se espera que la tradicional ‘materialidad financiera’ sea ‘impactada’ por la ‘materialidad no-financiera’ y, en consecuencia, transformada, para que arroje mejores luces financieras acerca de cómo se abordan las problemáticas de la sostenibilidad y del cambio climático. Ciertamente, se está ingresando a aguas no-exploradas y, por lo pronto, los resultados son desconocidos.


Una alternativa de solución podría ser, en lugar de la expresión ‘materialidad’, reemplazarla por ‘impacto’. Ello estaría más acorde con lo que se quiere financieramente sea revelado respecto de la sostenibilidad. Incluso podría ayudar a que los conflictos derivados del análisis de la materialidad financiera sean solucionados. Porque, en últimas, lo que importa es el ‘impacto financiero’ y no tanto la ‘materialidad financiera’.


El camino hacia la línea de base global de las revelaciones de sostenibilidad ha mostrado avances significativos en la consolidación de la CDSB y la Value Reporting Foundation en la Fundación IFRS. Tal consolidación conlleva el uso de los estándares de tales organizaciones como base para los estándares IFRS/NIIF de Revelaciones de la Sostenibilidad. Y la complementariedad con la GRI.


No es secreto que tal consolidación ha llevado a que los líderes de las organizaciones que se consolidan estén siendo nombrados como miembros de la ISSB lográndose que ésta tenga quórum, aunque faltan otros nombramientos.


Si bien se reconoce la transparencia en el proceso de discusión de los estándares IFRS/NIIF de revelación de la sostenibilidad propuestos (IFRS S1 e IFRS S2), los análisis comienzan a mostrar algunas cosas interesantes. Por ejemplo, algunos defectos teóricos básicos. Pero también, la profundidad de ciertos debates, que no siempre entienden los no-expertos, como es el relacionado con la materialidad.


Ya no es posible referirse simplemente a la materialidad. Los adjetivos juegan un papel clave.


La materialidad financiera siempre ha sido un tema difícil, complejo, tanto en contabilidad y auditoría, como en la presentación de reportes financieros. La consolidación arriba mencionada parece que está introduciendo un nuevo concepto de materialidad (materialidad dinámica) para solucionar lo relacionado con la coordinación entre los estándares IFRS/NIIF de Contabilidad y los estándares IFRS/NIIF de revelaciones de la sostenibilidad y el cambio climático. Pero la complementariedad, también arriba mencionada, entre la IFRSF y la GRI ha puesto sobre el tapete el tema de la materialidad del impacto (= materialidad no-financiera).


Esto es complejo y difícil de entender y los documentos de respaldo no tienen amplia difusión.


Un análisis sencillo de ello fue realizado por Emmanuel Faber, chairman de la ISSB, en un artículo que el pasado 27 de junio de 2022 publicó en LinkedIn con el título de About materiality, connectivity and more [Acerca de materialidad, conectividad y más].


De ese artículo destaco dos párrafos que explican estas cosas.


El primero de ellos dice:


“En un lado, la conectividad de la ISSB con la IASB es crítica, comenzando con evitar el riesgo de inconsistencias, brechas o superposiciones entre las revelaciones financieras relacionadas con la sostenibilidad y los estados financieros, pero también seguir enriqueciendo el trabajo de ambas de nuestras juntas en cada lado de la frontera de la presentación de reportes financieros. Esto es lo que está inmerso en la organización y el gobierno de la Fundación IFRS y será fortalecido por la propiedad de la Estructura para la presentación de reportes integrados en la Fundación IFRS.
En el otro lado de nuestro territorio está la frontera entre nuestro centro de atención puesto en esos impactos que sean financieramente materiales y que probablemente es mejor conocido como ‘materialidad del impacto’, que dicho más sencillamente desde nuestro punto de vista es la ‘materialidad no-financiera’, que se centra en los impactos financieramente-no-materiales’. Hay argumentos conceptuales sin límite respecto de si esta frontera existe o no”. [Traducción de SAMantilla]

Aquí lo central a rescatar es la diferenciación (‘frontera’) entre la materialidad financiera y la materialidad no-financiera. La dificultad para reconocer si existe o no tal frontera es que la medición de la materialidad es de carácter financiero. Ello deriva en que quienes insisten en que la materialidad no puede depender de las mediciones financieras reclamen que ello no ayuda a encontrar soluciones efectivas para la sostenibilidad y el cambio climático dado que, en últimas, se sigue privilegiando lo financiero.


Por eso tiene mucha importancia el segundo párrafo que resalto:


“Esta es la razón por la cual nuestro acuerdo con la GRI, el emisor a nivel global de estándares de sostenibilidad líder en la materialidad (“impacto”) no-financiera, sobre el cual la semana pasada realizamos una actualización, es tan importante: tiene como objetivo que nos ayude a definir de manera precisa (sin brechas – sin superposiciones) las fronteras que permitirán la producción de un conjunto sin fisuras y comprensivo de información relacionada-con-la-sostenibilidad, que sea costo-efectiva y útil para las decisiones, para tanto los usuarios de la información financieramente material como para los stakeholders que sean usuarios de la materialidad (“impacto”) no-financiera. Nosotros compartimos el punto de vista de que la materialidad financiera y la materialidad (“impacto”) no-financiero son los dos pilares complementarios de la materialidad plena (u “holística”) y que no se oponen el uno con el otro”. [Traducción de SAMantilla].

La ISSB reconoce la experticia de la GRI en lo relacionado con la materialidad no-financiera y busca su ayuda para lograr una definición que pueda lograr la integración entre la información financiera y la información no-financiera relacionadas con la sostenibilidad y el cambio climático.


Se trata de una búsqueda ambiciosa, con muchos obstáculos, pero que si se concreta de manera efectiva puede ayudar a solucionar muchos de los problemas actuales tanto teóricos como prácticos. ¡Ojalá ese emprendimiento sea exitoso!


El artículo en mención vale la pena ser leído en su totalidad. No es extenso, implica tres minutos de lectura y muchos más de reflexión y análisis, pero vale la pena.


Faber reconoce que ISSB está usando el término ‘materialidad dinámica’ acompañándolo de una ‘carga de esperanza’ que conlleve la materialidad no-financiera impacte efectivamente los estados financieros.


Ciertamente se trata de aguas desconocidas, todavía no-navegadas. Pueden y deben esperarse sorpresas. De parte de quienes sostienen posturas teóricas, pero también de parte de quienes defienden sus intereses exclusivamente financieros.


Una alternativa de solución podría ser, en lugar de la expresión ‘materialidad’, reemplazarla por ‘impacto’. Ello estaría más acorde con lo que se quiere financieramente sea revelado respecto de la sostenibilidad. Incluso podría ayudar a que los conflictos derivados del análisis de la materialidad financiera sean solucionados. Porque, en últimas, lo que importa es el ‘impacto financiero’ y no tanto la ‘materialidad financiera’.


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