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¿Los auditores eran íntegros y ahora son consultores?


Por Samuel Mantilla - ¿Los auditores eran íntegros y ahora son consultores? ¡Los ratones hacen fiesta!


Contadores y auditores al hacer/vender auditorías sin requerir contabilidad y controles internos fuertes, están perdiendo su integridad profesional. No extraña, entonces, que insistan en el cumplimiento ciñéndose estrictamente a la letra de la norma legalmente vinculante. Y cuando no hay ésta, ¡los ratones hacen fiesta!


Parece que ya no aplica la antigua frase (cuando había Big Eight) de:


“No fee is worth either the political exposure or the catastrophic risk of litigation”
[Ninguna tarifa vale la exposición política o el riesgo catastrófico de litigio]

Los litigios se volvieron comunes y los settlement [arreglos judiciales] una alternativa aceptada por conveniente.


En los contextos de negocios hay quienes diferencian entre directores/jefes (de edades avanzadas) y líderes (de la generación del cristal, intocables para que no se rompan). Parece que esto permeó la industria de contabilidad y auditoría. ¿Ya no se necesita ‘tener experiencia en auditoría’ sino ‘capacidad de innovación tecnológica’?


Los actuales problemas relacionados con criptomonedas y nuevos esquemas Ponzi están poniendo estas cosas sobre la mesa. Si bien esto no está tocando directamente ‘las 4 Grandes’ pues es un fenómeno que se está dando en las ‘del segundo nivel’ (que aspiran a ser o reemplazar 4G), está sacudiendo las estructuras más profundas de la profesión de los contadores dada la ausencia de sistemas de contabilidad y controles internos fuertes.


Los reguladores han estado ‘mirando’ sin realmente actuar. La SEC ha empezado a regular, pero…los tribunales se les están anticipando (dadas las bancarrotas) y pronto emitirán las primeras sentencias sobre esto.


Será necesario que auditores y clientes se comprometan con prácticas sanas, las cuales comienzan con sistemas de contabilidad y controles internos fuertes. ¿Se logrará esto o seguirán imponiéndose los impulsos derivados del mercadeo y la consultoría? En otras palabras, ¿el afán de que primero está hacer dinero y lo demás no importa?



Sin contabilidad no hay auditoría


En diciembre de 2022 Martin Walker, invitado en el blog de David Gerard, escribió un interesante artículo que tituló Return to Nothingness: Big Crypto’s struggles with basic accounting and economics [Regreso a la nada: las luchas de las Grandes empresas de criptomonedas con la contabilidad y economía básicas].


Su afirmación central dice que los líderes de las “Grandes empresas de criptomonedas” parece que tienen un gran problema para entender los conceptos básicos de las finanzas convencionales – tales como balances generales, auditoría y flujos de efectivo.


Esa afirmación la respalda señalando que (las negrillas no son del original):


  • Durante mucho tiempo las “Grandes empresas de criptomonedas” han estado comprando y vendiendo “nada”, principalmente a cambio de diferentes cantidades de “nada”, que muchos han llegado a creer genuinamente que tomar “nada”, darle un nombre, y a veces una historia, combinado con un poco de comercio de ida y vuelta con amigos, le da a “nada” un valor enorme.


  • Ya sea que las enormes valoraciones de los tokens de "nada" provengan simplemente de aumentar el precio de mercado de las criptomonedas de la vieja escuela o de crear estructuras complejas de DeFi (Finanzas Descentralizadas), la creencia en el valor de “nada” hace que sea fácil perder de vista el hecho de la realidad subyacente: es el ingreso de dinero real en lugar de "la tecnología", "la comunidad", "la red" o la "libertad", lo que da valor a los criptoactivos.


  • Un entusiasta de las criptomonedas que lucha con la idea de que los activos financieros tienen pasivos coincidentes debe encontrar el concepto de un balance bastante alucinante. Desafortunadamente, el malentendido de la contabilidad básica se ve reforzado por malentendidos fundamentales sobre la banca y la economía.


  • Uno de los principios de la Fe Cripto es que todo es transparente "porque está en la cadena de bloques". Las auditorías no son realmente necesarias y, si se tienen que hacer, implican un análisis matemático complejo. Desafortunadamente, las cadenas de bloques no hacen que las cosas sean transparentes de la manera tradicional que les gusta a los auditores. Una cierta cantidad de criptomonedas puede estar almacenada en una dirección particular en la cadena de bloques, pero eso no significa que esté bajo el control de la parte auditada. Un auditor no puede simplemente ver un activo en las cuentas y conciliarlo con un extracto bancario.


Un análisis más a fondo de estas cosas, principalmente alrededor de la teoría monetaria y la aplicación de la tecnología, se encuentra en un artículo que Martin Walker y Jose Lulu publicaron en marzo de 2017 con el título de Blockchain and the Nature of Money [La cadena de bloques y la naturaleza del dinero] donde anotan que (las negrillas no son del original):


“Criptomonedas tales como Bitcoin son ‘un activo sin un pasivo’. En otras palabras, ‘creados de la nada desafiando las leyes de la teneduría de libros por partida doble’. Los activos financieros siempre son responsabilidad de alguien. Si no son responsabilidad de otra parte, ¿quién va a pagar los retornos sobre el activo que en últimas le dan valor? Nadie. Por lo tanto, no tienen valor fundamental”.

Se constata, entonces, una ausencia completa de sistemas de contabilidad y controles internos fuertes. Sin embargo, en esos procesos aparecen firmas de contadores y consultores prestando sus servicios de asesoramiento y de auditoría. Si bien esta última no es, en realidad, ‘auditoría de estados financieros según los estándares internacionales (ISA/NIA)’, sí ofrece curiosas variantes donde se destacan los ‘Compromisos para realizar procedimientos acordados en relación con información financiera’ según el ISRS 4400 (NISR 4400) y las famosas Pruebas de reserva que luego de su auge inicial ahora están bastante desacreditadas.


Descubrimientos tardíos


El pasado 27 de diciembre de 2022 Jim Petterson, en su blog Re:Balance, publicó un interesante artículo que tituló Crypto-Land –- The Accountants Discover That It’s Terra Incognita [Criptotierra – Los contadores descubren que es tierra incógnita]


Lo interesante de este artículo es que el análisis lo realiza alrededor de los peligros del negocio de pago de honorarios [fee-paying business] que entiende es el corazón de los problemas con los negocios de los criptoactivos.


Pregunta si los auditores se están dando cuenta de esos peligros porque a pesar de su experiencia en administración de riesgos y en que hay que entender el negocio y conocer el cliente, parece que no lo han hecho. Como para la consultoría ello no aplica, entonces no se interesan por ello.


Así como arriba se mencionó que las “Grandes empresas de criptomonedas” han dejado a un lado la contabilidad, el control interno y la economía básicas, ahora puede afirmarse que los auditores han dejado a un lado lo básico de la auditoría que es entender el negocio, conocer el cliente y administrar los riesgos. Parece que con las criptomonedas se han olvidado de ello.


Con importante documentación, Petterson afirma:


“Con el espectacular apagado de la llama del intercambio de criptomonedas FTX de Sam Bankman-Fried, las firmas Armanino y Prager Metis han sido demandadas por sus auditorías de sus operaciones estadounidenses e internacionales; Mazars retiró su informe de "prueba de reserva" sobre Binance y cortó los lazos con otros criptoclientes; BDO mostró su ansiedad por el trabajo de su cliente criptográfico; los Cuatro Grandes se sientan en segundo plano con pocas muestras de apetito por la posible disrupción terminal de las criptomonedas. [Traducción de SAMantilla, los enlaces son del original]

La conclusión a la cual llega Petterson es que la retirada de la profesión del desierto sin caminos de las criptomonedas sugiere dos proposiciones:


La primera, que “en realidad hay actividades que están más allá de la capacidad de los auditores para brindar seguridad dentro de los estándares desarrollados desde la invención de la auditoría independiente en la época victoriana”.


  • Si bien es cierto que la profesión (liderada por IFAC) se ha empeñado en abrir los horizontes del ejercicio profesional hacia otros campos, principalmente del aseguramiento de la información (ahora insistiendo en el aseguramiento de la sostenibilidad y de reportes ESG), los estándares (ISA/NIA) y las prácticas de la auditoría de estados financieros realmente es poco lo que han cambiado.


  • Se han introducidos nuevas tecnologías y se han generado disrupciones importantes alrededor de la prestación de servicios profesionales (de prestación directa a prestación a través de firmas profesionales y ahora prestación a través de plataformas profesionales), pero en la auditoría de estados financieros en el fondo se mantiene el modelo operativo (‘de la era victoriana’).


  • Quizás el cambio más radical haya sido renunciar a la integridad en aras del cumplimiento (normativo).


  • Lo relacionado con el negocio de pago de honorarios y las prácticas relacionadas con criptomonedas, así como también otras actividades que no están reguladas, parece que les quedan grandes a los auditores, así éstos se empeñen en auditoría y aseguramiento de todas esas cosas nuevas. Tal y como ha ocurrido con el control interno que, para vender el sistema COSO, se pretende hacerlo servir para otras cosas, no siempre con éxito.


  • En estos tiempos difíciles, agarrarse de lo que sea para sobrevivir parece hace que las cosas se compliquen y el futuro sea más incierto.


La segunda, que “en realidad, hay empresas cuyos planes, estrategias y operaciones, y su competencia y ethos de gestión, son tan desviados que las hacen inadecuadamente riesgosas como clientes”.


Petterson usa la expresión genérica ‘clientes’. Por el contexto, se trataría de ‘clientes de la profesión’, esto es, clientes de los contadores. Queda la duda de si sería ‘clientes de auditoría’ o ‘clientes de consultoría’.


La pregunta es: ¿son riesgosas por no estar reguladas? Ello querría decir que los contadores no tienen la capacidad profesional para actuar en entornos que no estén regulados: primero la regulación y luego el ejercicio profesional.


Pero también esto se puede interpretar como que, en la práctica, los auditores no están aplicando el escepticismo profesional, menos frente a clientes milenials o de la generación del cristal.


En el fondo, se trata de un cuestionamiento de los principios que subyacen al ejercicio profesional de contadores y auditores


Las conclusiones de Petterson son, en el fondo duras, pero esperanzadoras:


“Hoy en día, las firmas de auditoría que han realizado trabajo criptográfico para el público ya están expuestas y deberían esperar pagar un precio. Algunas de sus "pruebas de reserva" y los informes de auditoría reales seguramente atraerán a los abogados de los demandantes. A pesar de la posición de la firma Armanino de que su práctica de activos digitales generó solo el uno por ciento de sus ingresos ordinarios, es rehén del impacto de litigios de "uno y listo" que Enron infligió a Arthur Andersen. [Traducción de SAMantilla, el enlace es del original]
“Los reguladores vigilaban la tienda mientras se permitía que las criptoentidades ficticias crecieran como invasores alienígenas en los mercados de capitales legítimos.
“Mientras tanto, en el propio mercado, tanto las firmas contables como sus clientes pueden estar eligiendo una reevaluación depurativa de sus actividades”.


¿Qué dice la profesión sobre estas cosas?


Los gremios y asociaciones profesionales (internacionales, regionales y locales) no hablan de estas cosas. Se limitan al ‘mejoramiento’ de las normas y guardan silencio. Son los periodistas económicos (con sus limitaciones) los que dejan que estas cosas se conozcan.


Mientras tanto, hay nuevos hechos que requieren seguimiento:


  • A pesar de todo, FTX está planeando regresar a su actividad de intercambio de criptomonedas. Así lo anunció el nuevo CEO, John J. Ray III según reseña que Bloomberg hizo el 19 de enero de 2023. El negocio volverá. No está claro si fortalecerá su contabilidad y sus controles internos, así como qué tipo de auditoría o aseguramiento ofrecerá.


  • Según informe de Reuters, publicado el 19 de enero de 2023, Genesis, el prestamista de criptomonedas, se está preparando para declararse en bancarrota. “La plataforma de criptomonedas Genesis Global Holdco LLC y dos de sus subsidiarias de préstamos se declararon en bancarrota en Nueva York, afectadas por su amplía exposición al colapso de la plataforma FTX en noviembre pasado”, reseñó El Colombiano el 20 de enero de 2023.


  • Los problemas con la contabilidad continúan. A la ‘desaparición de activos’ ahora la denominan ‘inconsistencias contables’. Francine McKenna, en The Dig, publicó el pasado 14 de enero un completo informe que tituló: Billions of liabilities missing from the balance sheet of Brazil's Lojas Americanas: Where was auditor PwC? Auditors have to be either willfully blind or patently stupid to not realize billions are missing from balance sheets [Miles de millones de pasivos que faltan en el balance de Lojas Americanas de Brasil: ¿Dónde estaba el auditor PwC? Los auditores tienen que ya sea estar deliberadamente ciegos o ser evidentemente estúpidos para no darse cuenta de que faltan miles de millones en los balances]. El pasado 11 de enero de 2023 Reuters había presentado un reporte sobre el particular señalando el mismo problema.



Criptomonedas: ¿el comienzo de su caída?


Gustavo Méndez, Socio Líder de la Industria de Servicios Financieros en Deloitte Spanish Latin America, en un artículo que tituló Criptomonedas: ¿el comienzo de su caída? hace una síntesis de la problemática de las criptomonedas.


Reseña tres alternativas posibles: (1) Extinción; (2) Más regulación; y (3) “Laizzes faire” (libertad de hacer).


Su conclusión es clara, pero deja abiertas muchas dudas:


“Definitivamente, el mundo de las criptomonedas se encuentra en un punto de inflexión y tendremos que observar cómo evoluciona en los próximos meses. Mientras tanto, para aquellas personas que desean saber qué pueden hacer con sus inversiones, será importante, entre otras cosas, definir su apetito de riesgo y, dependiendo de ello, si las criptomonedas están en el “menú” que más los satisface.
“Si esto es así, será recomendable establecer un porcentaje máximo para invertir, así como conocer y analizar, en la medida de lo posible, el desempeño de la empresa a la que desean confiarle su dinero. Las posibles regulaciones que a futuro se establezcan seguramente incidirán para que los inversionistas cuenten con información clara y precisa acerca de las compañías de criptomonedas que les resulten atractivas.
“Pero ¿cómo tener información clara y precisa, si estas compañías no están reguladas ni obligadas a proporcionarla? He ahí uno de los principales desafíos”.

Ciertamente la clave está en información clara y precisa. Lástima que no diga que respaldada en sistemas de contabilidad y controles internos fuertes para que pueda ser auditada en la forma debida. ¡Pero a los consultores ello en el fondo no les interesa!


En esta maraña, ¿Ud. encuentra integridad?


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