Invertir en promoción

Por John Hughes – Invertir en promoción, o: ¡Elevemos nuestras voces!


Documento original: Investing in advocacy, or: raise our voices!


Me intrigó un artículo reciente sobre Why Sustainable Investment Means Investing in Advocacy, por Alan Schwartz and Reuben Finighan.


El artículo señala que los movimientos de la inversión sostenible, “no obstante prometer, asumen que no hay necesidad de intercambio entre retornos e impacto social y ambiental. Están fundamentados en la idea de que inversionistas y corporaciones pueden lograr retornos comerciales al tiempo que se solucionan nuestros más grandes problemas – y que podemos “hacer el bien mientras nos va bien”. En consecuencia, “durante el año pasado, las críticas de los movimientos de la inversión sostenible, que alguna vez fueron solitarias, se han unido y forman un coro. También se han vuelto más estridentes. En marzo de 2021, Tariq Fancy, reclutado por la firma de inversión Blackrock para impulsar la inversión sostenible en la corriente principal, argumentó en cambio que “la inversión sostenible y las narrativas que la rodean son una ‘distracción mortal que activamente está dañando la sociedad’”.


Resulta que:


  • “La única forma de cambiar nuestra titánica economía global, por lo tanto, es cambiar las reglas de manera que abordar los problemas sociales y ambientales sea rentable… Aquí es donde entra en juego la promoción. Para comenzar, negocios e inversionistas pueden usar sus voces para presionar por cambios regulatorios. Recientemente, 457 inversionistas que representan $41 trillones en activos firmaron una Global Investor Statement [Declaración del inversionista global] que pide más rápido cambio regulatorio. Pero, si bien esfuerzos como este son admirables y contribuyen al cambio cultural gradual, no hacen mucho para incentivar y cambiar materialmente el comportamiento de los políticos. Para hacer ello, negocios e inversionistas necesitan llegar a los votantes. Necesitan amplificar su mensaje, y la amplificación requiere dinero.

  • … (por lo tanto, sugerimos) invertir en promoción. La promoción tiene enorme influencia. Considere: si necesitamos $10 trillones en subsidios filantrópicos para el intercambio de inversión para resolver la crisis climática, ¿qué tanta promoción necesitaríamos durante 10 años? Una milésima parte de esa cifra ($10 billones) excedería los requerimientos – el cabildeo del combustible fósil ha causado extraordinario daño con mucho menos.


Los escritores reconocen que esto puede parecer una noción extranjera: “es pura filantropía, los resultados son imposibles de medir, y la promoción no es una habilidad central del negocio”. Pero exponen por qué lo contrario puede ser verdadero:


  • Hecha cuidadosamente, la promoción tiene beneficios comerciales. Las corporaciones que demuestren liderazgo en los problemas sociales y ambientales mediante la promoción a menudo son recompensadas con personal de calidad, más clientes, y más inversionistas. Y cuando las compañías comparten con otras el costo de la promoción, inversionistas de ideas firmes, el costo individual es bajo.

  • Si bien los impactos de la promoción son difíciles de medir, también lo son los impactos de los gastos extraordinarios como el mercadeo. Muy importante, los problemas de medición que tanto la promoción como el mercadeo introducen son aislados; a diferencia del intercambio de inversión, no contaminan las decisiones de inversión o las evaluaciones, sino que simplemente aparecen en la cuenta de gastos.

  • Los negocios ya son ampliamente adeptos a la promoción, si bien usualmente en el lado opuesto al bien social y ambiental. El cabildeo de las firmas de tabaco, carbón y juegos de azar ha sido letalmente efectivo. Las cinco compañías de petróleo y gas de propiedad pública más grandes del mundo gastan cerca de $200 millones cada año en cabildeo, protegiendo billones en utilidades anuales mediante retrasar y bloquear la acción climática.


Los autores argumentan: “Si bien los clientes pueden esperar retornos comerciales, absorber los costos de promoción en los honorarios de administración reducirá los retornos para el administrador de activos. La promesa de impacto, sin embargo, puede atraer más clientes, atraer más altos flujos de entrada de capital, y aumentar los honorarios de administración netos”.


Además de ser interesante y bastante persuasivo en sí mismo, el artículo concuerda con algo con lo que ocasionalmente algunas veces he enfrentado en este espacio, que la virtud individual (o el concepto limitado que uno tenga de ella) no es respuesta suficiente para la escala de lo que pensamos, y en su mayoría solo lleva a una hipocresía ingrávida. Para mí, la presentación de reportes financieros y la emisión del estándar no están fuera del alcance de este comentario. Así es como lo expresé una vez antes:


  • la Fundación IFRS no puede darse el lujo de asumir un tono de pasividad culta mientras atiende a su estricto mandado, porque es un camino que no lleva a ninguna parte. Crecientemente soy del punto de vista de que la Fundación debe extender de manera agresiva su influencia no solo en el comentario de la administración, sino también en la presentación de reportes ambientales, y también en la presentación de reportes sociales y de gobierno, y acerca de todo lo que esté en la mesa, porque ya no podemos darnos el lujo de asumir la fragmentación, y verdaderamente todo ello hace parte de las mismas grandes preguntas: ¿qué oportunidad de inversión representa esta entidad?, ¿puedo permitirme aprovechar esta oportunidad?; ¿se alinea ella con mis valores? Etcétera.

  • Pero también, el futuro de la presentación de reportes financieros depende de fomentar y nutrir esos tipos de preguntas, y el compromiso racional que da origen a ellas. Dado que la racionalidad (y la ciencia, y la formulación de políticas basada-en-conocimiento, y similares) ahora ellas mismas están politizadas de manera creciente y cínica, esto me lleva a concluir que una organización como la Fundación IFRS no puede, en últimas, permanecer apolítica – especialmente frente a individuos y movimientos cuya regresividad venenosa puede ser objetivamente demostrada, tanto como cualquier otra cosa.


La contribución que la presentación de reportes financieros hace a la sociedad no es automáticamente positiva – provee tanto una base para invertir y beneficiarse tanto de entidades tóxicas como de las virtuosas. Por supuesto, la neutralidad es una característica cualitativa fundamental de la presentación de reportes financieros – tal descripción “no está sesgada, ponderada, enfatizada, des-enfatizada o de otra manera manipulada para incrementar la probabilidad de que esa información financiera será recibida favorable o desfavorablemente por los usuarios.” Pero el capitalismo es en sí mismo un ejercicio infinitamente cambiante para enfatizar, restar importancia y manipular. Puede llegar un momento (si ya no está aquí, en el que generar con diligencia descripciones no inclinadas de tal actividad de manera efectiva se convierta en una forma de colaboración de cara al cataclismo…


Las opiniones expresadas son solamente las del autor.

Esta traducción no ha sido revisada ni aprobada por el autor.

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