Evolución de los IFRS

Documento original: The wonderful principle-based evolution of IFRS, or: tennis ball in the nuts


Por John Hughes - La maravillosa evolución, basada-en-principios, de los IFRS, o: la pelota de tenis en las nueces


Empecé a escribir acerca de los IFRS alrededor del año 2008…


… en el período previo a la conversión de Canadá hacia los IFRS en el año 2011, y el panorama estaba fuertemente dominado por el entonces activo debate de si los Estados Unidos debían dar el mismo salto. En esos días estuvieron flotando coloridos comentario anti-IFRS. Cuando en el año 2010 se le pidió que comentara sobre el mayor problema que enfrentaban los contadores, el bloguero que escribió como “Jr. Deputy Accountant” dijo:


  • Globalización. Es el vampiro que acecha fuera de la ventana de la contabilidad susurrando “déjame entrar” y muy pocos contadores se centran en el impacto. La Adopción de los IFRS en Estados Unidos es un ejemplo perfecto de lo que ocurre cuando nos inclinamos ante las expectativas globales en la presentación de reportes financieros y en la contabilidad. Por supuesto, no creo que necesitemos inclinarnos ante nadie.


Bien, tal y como sabemos, el vampiro nunca volvió a entrar, y los Estados Unidos de hecho adoptaron un curso de no inclinarse ante nadie, hasta el punto de fusionar su columna vertebral en su lugar y perder de vista su propio trasero. La mayor acusación dirigida a los IFRS fue, naturalmente, la supuesta laxitud de su “enfoque basado-en-principios”, como en un comentario en ese momento de que si la contabilidad de arrendamientos de los Estados Unidos era tenis, entonces la contraparte IFRS era “tenis-sin-líneas”. Algunos de los comentarios, como la anterior declaración de no-reverencia, en perspectiva adquieren una resonancia diferente, tal como este:


  • Es natural trabajar para el beneficio de uno mismo. Por lo tanto, ¿por qué abrir la oportunidad para eso mediante abrir espacio a la interpretación con los IFRS basados-en-principios? El egoísmo no es algo que se pueda superar, es una enfermedad terminal que no se detendrá solo porque una política lo requiera. Desde el principio de los tiempos los humanos han tenido el autointerés a la vanguardia. Mire hacia atrás al Jardín del Edén; incluso Adán y Eva trabajaron por sus propios deseos, contra instrucciones específicas de Dios. Si esa es la facilidad con la cual los humanos traspasan las líneas con expectativas específicas, no quiero saber qué tan mal se pondrían con las líneas borrosas. ¿Por qué alguien en su sano juicio consideraría que las líneas borrosas y las reglas laxas permitidas por los IFRS están bien? El uso de un sistema de contabilidad basado-en-reglas ayuda a mantener la consistencia intacta porque funciona para asegurar que las situaciones de contabilidad sean manejadas de la misma manera en todos los casos.


Ese ejemplo, que cita (sin importar cuánta confianza esté fuera de lugar) un mito bíblico como una parte central de evidencia en el caso contra los IFRS, resume cómo a menudo el debate fue de naturaleza evangélica, volviéndose los IFRS solo uno ejemplo de los muchos peones (siendo el uso de máscaras un ejemplo más actual) en las guerras culturales trastocadas de los Estados Unidos.


Por supuesto, los ataques a los IFRS nunca abatieron por completo (si bien el guerrero primario, nuestro viejo amigo Al Rosen, por lo que puedo ver parece que últimamente se ha quedado en silencio), pero la mayoría de los objetivos fáciles (como la contabilidad del arrendamiento) desde entonces han sido reemplazados por el tenis con (digamos) tantas líneas que es difícil poner en marcha un rally. Por supuesto, los IFRS permanecen siendo un conjunto de estándares basado-en-principios en el sentido de que el detalle de los estándares de los últimos días se basa en los principios subyacentes, pero para un nuevo usuario puede ser fácil olvidar el otro lado de ellos, la noción de que los profesionales en ejercicios se basan en los principios y en su propio juicio profesional para llegar a conclusiones apropiadas, aún en ausencia de reglas detalladas. Esto es de David Tweedie, entonces presidente, entrevistado en el año 2008:


  • ‘La contabilidad no es ciencia espacial. Esto es lo que me molesta del sistema actual. Yo considero que el socio de auditoría promedio no puede hacer una auditoría sin referirse a las personas del departamento técnico y probablemente algunas veces al departamento de especialistas dentro del departamento técnico. Bien, eso es una locura, y tenemos que devolverle la contabilidad a la profesión’.

  • Hay grande evangelismo y, aún así, añade que es la profesión contable la que es el principal culpable del estado actual de las cosas. ‘No obtendremos estándares basados-en-principios si varias cosas suceden: si la gente hace trampa; si saltan de la arena y corren desnudos por la playa, los volveremos a poner en la arena poniéndoles reglas; si las firmas de contabilidad no lo internalizan realmente y comparecen ante el tribunal, su socio forense dice, ‘No hubiéramos hecho esto’ ¡sabiendo muy bien que lo estaban haciendo!, entonces las firmas van a decir van a decir, ‘Denos una regla para que estemos seguros’.

  • ¿El libro de reglas IFRS – de tamaño cero comparado con los estándares de los Estados Unidos – podría ser aún más corto en unos pocos años? ‘Yo espero que sí’, replica, señalando que el borrador para discusión pública del IFRS para Pymes es aproximadamente una décima parte del tamaño del conjunto completo.


Todo esto viene a mi mente a causa de mi reciente post acerca de alguna de la reacción al borrador para discusión pública sobre General Presentation and Disclosures [Presentación general y revelaciones], y en particular la plétora de críticas lanzadas a la definición propuesta por IASB a las “medidas de desempeño, de la administración” y los requerimientos de revelación relacionados. Cualquiera que pueda ser su pensamiento sobre ese problema, está claro que la mentalidad que está detrás de muchos de esos comentarios era esencialmente una de “pensemos en todo lo que posiblemente podría salir mal con esto”. Ciertamente, eso refleja la edad temerosa, e intelectualmente contraída, en la cual vivimos, y nuestra paranoia acerca de saber exactamente dónde cae la pelota de tenis. Pero difícilmente es la visión que David Tweedie tenía, y no creo que lleve la práctica de la presentación de reportes a parte alguna que valga la pena. Ciertamente, no de regreso al Jardín del Edén.


Las opiniones expresadas son solamente las del autor.

Esta traducción no ha sido revisada ni aprobada por el autor.


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