Estándares de sostenibilidad

Por John Hughes – Estándares de sostenibilidad – Si afectan las decisiones de alguien, ¡no los queremos!


Documento original: Sustainability standards – if they affect anyone’s decisions, we don’t want them!


Aquí hay un extracto de una carta comentario presentada por el US SEC Commissioner Hester M. Peirce a la IFRS Foundation, sobre su iniciativa para crear una junta de estándares de contabilidad:


  • Los estados financieros, preparados de acuerdo con estándares de contabilidad de alta calidad, permiten que los inversionistas tomen decisiones económicas informadas. Tal y como el sitio web de la Fundación explica, “Los estándares IFRS contribuyen a la eficiencia económica mediante ayudar a que los inversionistas identifiquen oportunidades y riesgos en todo el mundo, mejorando, por lo tanto, la asignación del capital”. Si bien los inversionistas no son uniformes, por definición, un inversionista es “una persona o grupo de persones que pone su dinero en un negocio u otra organización con el fin de obtener una utilidad”. La presentación de reportes financieros está diseñada para ayudar a que los inversionistas entiendan si harán una utilidad de su inversión de dinero en un emisor particular.


  • En contraste, el término “sostenibilidad” no solo es impreciso, sino que el objetivo de la emisión del estándar-de-sostenibilidad y de la presentación de reportes de sostenibilidad no está universalmente acordado y no es consistente con el tiempo… Los estándares de sostenibilidad intencionalmente están cargados de juicios acerca de dónde debe fluir el capital, un concepto extraño a los estándares para la presentación de reportes financieros. Por lo tanto, no deben entremezclarse. El anterior SEC Chief Accountant Wes Bricker explicó la diferencia entre estándares para la presentación de reportes financieros de propósito general y los estándares de propósito especial:

  • Cuando formulan estándares para la presentación de reportes de propósito general, IASB y FASB no buscan influir en el resultado de las decisiones de asignación de capital que tome el inversionista o de las acciones tomadas por la administración; en lugar de ello, las juntas diseñan estándares que proporcionan mejor información para informar esas decisiones y acciones. La alternativa, según la cual los estándares son diseñados para privilegiar objetivos específicos, actividades económicas, productos financieros, o participantes en el mercado, podría disminuir la confianza en la exactitud o calidad de la información reportado, lo cual podría deteriorar la formación del capital, y a su vez, impactar de manera negativa la actividad económica.


  • Estas preocupaciones parecen relevantes para los estándares de sostenibilidad, los cuales están diseñados para el objetivo particular de influir en los flujos de capital.

  • Los estándares de sostenibilidad es improbable que fomenten el mismo grado de exactitud, comparabilidad, objetividad, y confiabilidad a través de la presentación de reportes de un rango amplio de emisores que como lo hacen los estándares para la presentación de reportes. Si bien los estándares de sostenibilidad a veces pueden tocar la economía, fundamentalmente no se refieren a la toma de decisiones económicas.

  • … la emisión del estándar de sostenibilidad cambiará el flujo del capital de maneras que inadvertidamente pueden menoscabar las metas de la sostenibilidad. Los defensores del plan de la Fundación acogen el poder de los estándares de sostenibilidad para dirigir los flujos de capital para lograr las metas de emisiones cero netas, pero ¿qué pasa si los estándares de sostenibilidad resultan defectuosos? Decidir cómo y de dónde surgirán las tecnologías transformadoras y las innovaciones socialmente benéficas se basa en la sabiduría colectiva y en la experiencia en-el-terreno de billones de personas que contribuyen a y se benefician de la economía global. En contraste, los estándares centralmente determinados, universalmente aplicables, inflexibles pueden impedir la capacidad de la economía global para efectivamente abordar el cambio climático y los otros problemas críticos en los cuales la ISSB probablemente se centrará.


¿Esa sería la sabiduría colectiva de los billones de personas que, en primer lugar, han derribado el medio ambiente sin saberlo (al tiempo que contribuyen a la desigualdad desenfrenada y todo el resto de ello), de los cuales solo un puñado tiene poder real para la toma de decisiones? No es difícil adivinar que el Comisionado Peirce fue designado por Donald Trump, y por lo tanto no se puede evitar sospechas (quizás por la asociación injusta con personas nombradas por Trump en otras áreas, pero es difícil de disipar cuando había tantos) que han sido acusadas más de obstruir las cosas que de facilitarlas. Ciertamente el contundente resumen de la presentación de reportes financieros en el sentido de que no es más que “ayudar a que los inversionistas entiendan si estarán haciendo utilidades” suena de alguna manera un tanto triumpano. Además, el Comisionado Peirce había expresado puntos similares en una declaración anterior (“Las métricas comunes de revelación (ESG)… orientarán y homogenizarán las decisiones de asignación de capital. Un conjunto único de métricas restringirá la toma de decisiones e impedirá el pensamiento creativo… El resultado de la confianza global en un conjunto centralmente determinado de métricas podría menoscabar los objetivos muy centrados-en-las-personas del movimiento ESG mediante desplazar las perspectivas de las personas que elaboran y consumen productos y servicios) y también se unió con otro Comisionado designado-por-Trump a tratar de poner los frenos al “enfoque mejorado” del personal de la SEC sobre materias relacionadas-con-el-clima.


Varias veces he expresado mi propio punto de vista de que vender en exceso el impacto probable de estas iniciativas no favorece a nadie; son particularmente contraproducentes si ayudan (tal y como yo considero que lo hacen) a perpetuar la ilusión de que nuestros problemas pueden ser abordados ampliamente mediante las fuerzas del mercado, aliviando por lo tanto la necesidad de una intervención gubernamental más dolorosa y sacrificio personal. Pero argumentar que esas iniciativas no son bienvenidas porque probablemente impiden las soluciones impulsadas por el mercado que de otro modo surgirían para salvarnos a todos de nosotros mismos es un ejercicio puro de complacencia perversa. Si es verdadero que los estándares de sostenibilidad “impactan negativamente la actividad económica”, es porque, de otra manera, en últimamente pagaremos gran parte de esa actividad económicas con nuestras vidas y bienestar social. No importa cuán elocuentes, y sin duda honestamente expresados, tales sentimientos apenas pueden ser separados del retroceso triumpano en su forma más pura y destructiva…


Las opiniones expresadas son solamente las del autor.

Esta traducción no ha sido revisada ni aprobada por el autor.



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