Dirigidas a los auditores


Por John Jughes – Dirigidas a los auditores, o: ¡Demasiado cortos en confianza!


Documento original: Targeting the auditors, or: too short on confidence!


Este es el texto principal de un reciente boletín de noticias emitido por la Ontario Securities Commission:


  • La Ontario Securities Commission (OSC) anunció hoy que estará haciendo indagaciones específicas dirigidas a ciertas firmas de contaduría pública que realizan auditorías de emisores que reportan en Ontario.

  • Como resultado de violaciones éticas identificadas por reguladores en Canadá y otras jurisdicciones, la OSC solicitará información específica acerca de políticas y procedimientos internos de las firmas de auditoría. El alcance de esta revisión actualmente no incluye auditorías individuales de estados financieros de emisores previamente registrados en la OSC.

  • Entre otras cosas, la OSC buscará información acerca de las políticas de la firma relacionadas con el cumplimiento con los requerimientos éticos relevantes y la operación de programas internos de denuncias anónimas. La OSC también solicitará detalles acerca de los procedimientos de la firma con relación al fechado del trabajo de auditoría realizado y la implementación de cursos internos de entrenamiento.

  • Como guardianes de los mercados de capital de Ontario, los auditores juegan un rol crítico en la protección del inversionista mediante asegurar que razonablemente se pueda confiar en los estados financieros auditados cuando se toman decisiones de inversión. Cualesquiera problemas reales o percibidos relacionados con la integridad de la presentación de reportes financieros pueden menoscabar la confianza del inversionista.


El boletín de noticias recibió lo que presumiblemente era la cobertura de prensa que se tenía la intención lograra, con el Globe and Mail señalando que si bien el boletín no mencionó a nadie en particular, “Afiliados canadienses o de los Estados Unidos de tres de las Cuatro Grandes firmas globales de auditoría - Deloitte LLP, PricewaterhouseCoopers LLP y Ernst & Young LLP – en los últimos 12 meses han participado en acuerdos con los reguladores para liquidar cargos relacionados con lapsos éticos. La rama de Estados Unidos de la cuarta, KPMG LLP, en el año 2019 llegó a un acuerdo con la U.S. Securities and Exchange Commission”. Los lapsos subyacentes incluyen hacer trampa en exámenes profesionales y cursos internos de entrenamiento y, en el caso de Deloitte, empleados que falsificaron “la fecha y hora marcados en papeles de trabajo de 29 diferentes auditorías entre 2016 y 2018 mediante cambiar las configuraciones en sus computadores para una fecha diferente”.


Este blog no dedica mucho tiempo a preocuparse por la profesión del auditor, pero vale la pena tocarla de vez en cuando. La pieza del boletín de noticias que probablemente tomé como el problema principal sería su elemento más inicuo, el comentario de encuadre de que “los auditores juegan un rol crítico en la protección del inversionista mediante asegurar que razonablemente se puede confiar en los estados financieros cuando se toman decisiones de inversión”. Esto es, dada la enorme infraestructura que subyace a la preparación de los estados financieros (sistemas, controles, personal experimentado, los estándares y todo lo que va con ellos, la estructura de gobierno, la presencia inminente de reguladores…), los usuarios inherentemente no deben necesitar el input de otra parte que drene recursos para llegar a un estándar de “razonable confianza”. Y cuando uno reflexiona sobre mal general establecido de la auditoría como una disciplina humana, especialmente en sus niveles inferiores – rutina aplastante del ego, presionada por el tiempo, y síquicamente poco gratificante de todo ello – difícilmente es plausible pensar que la máquina al menos regularmente no chisporroteará (para no minimizar el comportamiento turbio, pero dadas las posibilidades casi ilimitadas de lapsos de auditoría, ¿tal vez uno deba ver los identificados anteriormente como causa de relativo alivio en lugar de horror?)


Hace unos pocos años vimos el eterno problema de la “brecha de expectativas” entre “lo que la profesión piensa que la auditoría es – y lo que hace – y lo que todos piensan que es”. En ese momento, el pensamiento era que los cambios al reporte del auditor de alguna manera pueden ayudar a ello, pero mi propia sensación era que, si las gentes no leen un reporte de auditoría en su forma anterior, mucho menos probablemente lo leerían en una más larga (no al menos muy cuidadosamente). Así es como concluí ese previo artículo:


  • (Un artículo publicado en la revista Pivot) se refiere a la brecha de expectativas como el “problema existencial” de la profesión, como si su misma continuación pueda depender de resolverlo. Pero el problema ha estado con nosotros durante décadas (el término fue usado al menos desde 1974) y si bien la profesión de auditoría tiene plenitud de desafíos, permanece siendo enormemente lucrativa para quienes surgen dentro de ella. Uno imagina que la profesión tendría poco entusiasmo para dar un paso obvio para abordar la brecha – esto es, mediante voluntariamente asumir mayor responsabilidad por errores contenidos información financiera emitida (un participante (en el artículo) ligeramente abrió esa puerta, diciendo “necesitamos ir allí, porque los auditores necesitan extender la utilidad de la auditoría”, pero no se persigue el punto). Así que el retorcimiento de manos no es del todo convincente (por supuesto, no es raro que los poderosos se sientan incomprendidos y asediados…)

  • Naturalmente, no estoy abogando por complacencia o rendición. Pero al igual que todos los otros participantes en los mercados de capital, la profesión de auditoría dejara de perseguir puntos de fuga inalcanzables. Las palabras más verdaderas dichas en el artículo pueden ser estas: “La parte de pensar ser un auditor es importante para nuestro futuro. Las personas jóvenes que ingresan a la profesión buscan cosas desafiantes para hacer”. Esto es: es mejor tener una profesión de auditoría que cada vez se vuelve mejor y más relevante, incluso con una brecha de expectativas que sigue ampliándose, que una en la que la realidad y las expectativas finalmente convergen en un estancamiento cansado.


Tal vez para algunos de los golpeados empleados de las firmas, haya más prisa por encontrar maneras para reducir las sesiones de entrenamiento y fechar atrás papeles de trabajo completados tardíamente, y cosas por estilo, que hacer todo los el largo y aburrido libro de la regla. Si eso ´se hace incluso de manera remota, y el efecto de las acciones actuales del regulador es hacer aún más largo y aburrido el libro de la regla, entonces los verdaderos problemas de la auditoría probablemente continuarán creciendo.


Las opiniones expresadas son solamente las del autor.

Esta traducción no ha sido revisada ni aprobada por el autor.


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