Costo social del carbón

Por Samuel Mantilla – Costo social del carbón. Una oleada nueva a la cual el mundo contable tendrá que incorporarse


El cambio climático, en particular, y la sostenibilidad, en general, están en el primer lugar de la agenda de las decisiones de política general (macroeconómica) y están siendo incluidos en la agenda de las decisiones empresariales.


En términos de información financiera (preparación, presentación, revelación, control interno, auditoría y aseguramiento) constituyen una ola que está llegando con fuerza. En un futuro cercano se vislumbran los ‘IFRS/NIIF para la sostenibilidad’ (Cfr. NIIF financieras por IASB y NIIF de sostenibilidad por ISSB).


Sin dudas, los reportes empresariales de sostenibilidad son ‘la próxima oleada’ a la que el mundo de los contadores deberá incorporarse. Ojalá con celeridad. En esa dirección avanzan los procesos que está desarrollando la Fundación IFRS alrededor de estándares de sostenibilidad para la ‘creación de valor’.


El principal desafío, sin dudas, estará en entender las perspectivas macroeconómicas que ello involucra, para trasladarlas a los análisis microeconómicos y a la toma de decisiones empresariales.


En ese contexto, me llamó poderosamente la atención un trabajo que R. Daniel Bressler, de Columbia University, publicó en nature communications [@naturecomms] con el título de The mortality cost of carbon [costo de mortalidad del carbono].

Supe de ese trabajo a través de un comentario que Kate Mackenzie [@kmac] hizo en Twitter:


“Los modelos económicos de la política del cambio climático tradicionalmente han reducido los daños del cambio climático a los ‘costos’ que inevitablemente enfrentan problemas (el más famoso, el descuento). Este nuevo trabajo propone una métrica diferente: muertes causadas por tonelada de carbono emitida” (Kate Mackenzie @kmac)

El trabajo de Bressler es un artículo científico, revisado por pares, de corte macroeconómico, profundamente documentado y apoyado en formulaciones matemáticas. No es ‘fácil de entender’ para quienes no tenemos las disciplinas macroeconómicas. Pero con un esfuerzo se pueden obtener luces importantes.


Su resumen dice, entre otras cosas:


“En los modelos integrados de valoración [integrated assessment models (IAMs)] que determinan el costo social del carbón [social cost of carbon (SCC)] y prescriben la política climática óptima, los impactos de la mortalidad humana son limitados y no están actualizados según el último entendimiento científico. Este estudio extiende el DICE-2016 IAM para de manera explícita incluir los impactos de la mortalidad relacionados-con-la-temperatura mediante estimar la función del daño por la mortalidad-por-el-efecto-climático. Nosotros introducimos una métrica, costo de mortalidad del carbono [mortality cost of carbon (MCC)], que estima el número de muertes causadas por las emisiones de una tonelada métrica adicional de CO2”.

En estas cosas no se está improvisando. Si bien es cierto que alrededor de lo ambiental y la sostenibilidad hay mucha agitación política y, desafortunadamente, abundan las fake news, también lo es que se trabaja con importante respaldo científico. En ello, los modelos de medición juegan un rol clave para la toma de decisiones de política (macroeconómica).


El artículo que se reseña tiene como tema de fondo los costos sociales del carbón y las mediciones asociadas a ello, con la propuesta de una métrica nueva: el costo de la mortalidad del carbono, una estimación del número de muertes causadas por las emisiones de una tonelada métrica adicional de CO2.


La pregunta que surge inmediatamente es: ¿qué se entiende por costo social del carbón? Bressler lo explica de la siguiente manera


“El costo social del carbón [social cost of carbon (SCC)] es posiblemente el concepto más importante en la economía del cambio climático. Representa el daño social marginal proveniente de emitir una tonelada métrica de equivalente de dióxido de carbono en cierto punto en el tiempo. Según la teoría económica estándar, representa el precio que debe ser asignado al dióxido de carbono para reducir las emisiones a niveles socialmente óptimos a lo largo de la trayectoria óptima de las emisiones. El SCC ha sido altamente influyente para informar la política climática”.

La razón principal que da para justificar su propuesta es que una fuente de los daños climáticos que no está actualizada en el último entendimiento científico contenido en los IAM es el efecto que el cambio climático tiene en la mortalidad humana.


En función de ello, crea una extensión al DICE-2016 denominada DICE-EMR (Dynamic Integrated Climate-Economy Model with an Endogenous Mortality Response) [Modelo económico que integra clima y economía, con la respuesta endógena a la mortalidad].


Construye una función adicional de daño por mortalidad, en forma reducida, que proyecta el efecto que el cambio climático tiene en la tasa de mortalidad usando estimados provenientes de estudios escogidos a partir de una síntesis de investigación interdisciplinaria sistemática de la literatura académica.


La justificación y el análisis de los modelos y métodos que realiza tiene un corte altamente especializado. Los expertos en esta rama de la ciencia darán su veredicto, posiblemente favorable dado que toca un área muy sensible desde la perspectiva social: las muertes causadas por el cambio climático y, en concreto, por las emisiones de carbono.


La versión web del trabajo que se reseña permite acceso en línea a las actualizaciones y reacciones que reciba.



El análisis de los costos


Hay diferencias importantes en cómo se entienden los costos en los estudios macro y microeconómicos.


También, en relación con la manera como los estándares (internacionales) y las prácticas (de contabilidad) los miden e incorporan en los estados financieros.


Desde la perspectiva contable tradicional, se diferencia entre gasto (no recuperable), costo (incorporable al precio) y deducible (para efectos tributarios).


Sin embargo, a medida que en los entornos contables comienza a analizarse lo relacionado con la sostenibilidad y el cambio climático, toma prelación el análisis de los impactos y, por lo tanto, los costos asociados a ello.


  • En lo relacionado con los impactos, tiene prelación el análisis de doble vía: qué impacto recibe la empresa por los factores ambientales que le causan daño y, muy importante, qué impacto genera la empresa en el medio ambiente por sus emisiones que lo deterioran. Difícilmente se habla de emisiones que favorecen el medio ambiente, si bien es un fenómeno por explorar.


  • En cuanto tiene que ver con los costos, el análisis se centra en qué están incorporando los entregables empresariales, esto es los productos que entrega y los servicios que presta. Una de las metas centrales es la neutralidad en carbono, que se entiende como el esfuerzo por reducir a cero las emisiones y, cuando ello todavía no es posible en un plazo razonable, el pago por certificados de otras empresas que están por debajo de los límites admisibles de emisión.


En este contexto, la medida que propone Bressler puede tener amplia utilidad empresarial. Ahora, cuando la IFRSF está en proceso de creación de la ISSB (gemelo de IASB) y la emisión de estándares internacionales de sostenibilidad, es un aporte oportuno para los insumos que estos procesos están requiriendo.


Una ventaja de esta métrica es que es relativamente fácil de implementar y aplicar en las empresas, a la vez que brinda información útil acerca del desempeño de la sostenibilidad en ellas:


  • Conlleva un entendimiento mejorado de los costos empresariales, no tanto por referencia a lo que los productos y servicios incorporan, sino por referencia al impacto que las emisiones que la empresa hagan de carbono tengan en la mortalidad de los entornos en que se realiza la actividad empresarial (plantas de producción y distribución, y similares) como donde se usan los productos que entrega y los servicios que presta.


  • Ciertamente esta medida no recibirá aceptación general rápida dado que a las empresas poco les gusta reconocer que algunas de sus prácticas tienen costos sociales importantes (que apenas comienzan a ser incorporados en la presentación integrada de reportes) y que llevan de manera directa a la mortalidad humana. Sin embargo, es una medida que tendrá que ser incorporada.


En resumen, estamos frente a una oleada nueva a la cual el mundo contable tendrá que incorporarse y ofrecer soluciones efectivas que ayuden a la creación de valor empresarial pero que, también muy importante, mediante el reconocimiento y la medición (en los reportes empresariales) de los costos sociales del carbono, ayuden a enfrentar esta situación que amenaza la supervivencia humana.



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