Contador digital

En el momento de escribir estas líneas (24-03-2020) apenas estamos iniciando el ascenso en la curva del coronavirus. Es totalmente incierto cómo se desarrolle, cuánto dure y, muy importante, si estaremos o no entre los sobrevivientes y en medio de qué condiciones.

Como en este momento todavía hay fuerzas y, sobre todo, mucha esperanza, es válido tener en cuenta el análisis que el 18-03-2020 presentó ACCA con el título “The digital accountant: digital skills in a transformed world [El contador digital: habilidades digitales en un mundo transformado].

El título es admirable. Reconoce que el mundo se está transformando, en este caso, por efecto de la digitalización impulsada por la tecnología que constantemente está avanzando. Reconoce también la acogida que a la digitalización están dando las organizaciones, la cuales ya ni cuestionan ni ponen en duda que la digitalización es un imperativo. Y añade sin titubeos:

“Como profesionales de contabilidad y finanzas, necesitamos acoger el cambio digital y reconocer que la tecnología constantemente está avanzando.”

Tal y como ello está presentado, significa un reconocimiento de que los profesionales de contabilidad y finanzas todavía no han acogido el cambio digital. La actual situación derivada del coronavirus parece confirma esto dado que la respuesta de estos profesionales, centrada en el cumplimiento, en buena parte se ha limitado a expresar:

  • Angustia por los estados financieros a diciembre 31 de 2019, ¡que ya debían estar elaborados!, y que está claro no serán de utilidad para la toma de decisiones en ningún caso.

  • Si se debe o no incluir en el reporte del auditor expresiones relacionadas con empresa en marcha o con eventos ocurridos después del balance.

  • Los ‘clichés’ tradicionales de que el impacto está en el deterioro del valor de los activos, las mediciones del valor razonable, las coberturas o las mediciones de intangibles, olvidando casi por completo que, en las actuales circunstancias el impacto principal está en la medición de los ingresos ordinarios (Cfr. IFRS 15) y que por eso las bolsas de valores son las que están mostrando cómo van las economías.

  • Regocijo por el alivio de permitir reuniones virtuales de asambleas y extensión de los plazos para presentación de declaraciones tributarias y pagos de impuestos.

El documento de ACCA va en una dirección muy diferente. Dice en el prefacio:

“La agenda digital está transformando nuestras vidas de muchas maneras. Las maneras en que interactuamos y realizamos negocios son radicalmente diferentes de las de en el entorno de hace diez, y quizás incluso cinco, años.
La habilidad para navegar esas transiciones es fundamental para continuar siendo exitosos como profesionales de contabilidad y finanzas. Para asegurar que los contadores profesionales sean efectivos, necesitan ampliar su base de conocimiento desde el centro de atención puesto en la aplicación que tradicionalmente muchos han tenido, al entendimiento de cómo la tecnología y los datos crean valor para las organizaciones.” [Pg. 4/56].

El núcleo de la respuesta que ofrece este documento está lo que denominan el cociente digital, que hace parte de los cocientes profesionales: Experiencia, inteligencia, visión, creativo, emocional, digital y, técnico y ético. Estos últimos (técnico y ético) están en el centro, ‘respaldados por los anteriores.’

El concepto de cociente digital fue presentado en el año 2016 en otro reporte de ACCA: Professional Accountants – the Future: Drivers of Change and Future Skills. El Apéndice 1 del documento que estamos comentando resume sus definiciones así:

  • Competencias técnicas y éticas. Las habilidades y destrezas para realizar actividades según un estándar definido, mientras se mantienen los más altos estándares de integridad, independencia y escepticismo.

  • Cociente de experiencia. La capacidad y las habilidades para entender las expectativas del cliente, para lograr los resultados deseados y para crear valor.

  • Cociente de visión. La capacidad para predecir de manera exacta tendencias futuras mediante extrapolar tendencias y hechos existentes y llenar las brechas mediante pensar de manera innovadora.

  • Inteligencia emocional. La capacidad para identificar sus propias emociones y las de otros, aprovecharlas y aplicarlas a tareas, y regularlas y administrarlas.

  • Cociente de inteligencia. La capacidad para adquirir y usar conocimiento: pensamiento, razonamiento, y solución de problemas, y la capacidad para entender y analizar situaciones que sean complejas y ambiguas.

  • Cociente creativo. La capacidad para usar conocimiento existente en una nueva situación, hacer conexiones, explorar potenciales resultados y generar ideas nuevas.

  • Cociente digital. La conciencia y aplicación de tecnologías digitales, capacidades, prácticas, estrategias y cultura, existentes y emergentes.

Aquí se ve un entendimiento radicalmente diferente al del contador público tradicional que se da entre nosotros, centrado en la persona natural, que sin estudiar mucho puede hacer de todo (‘porque tiene habilitación legal’) pero que en la práctica se limita solo al cumplimiento regulatorio y tributario (´porque esa es en verdad su experiencia). Radicalmente diferente incluso del tradicional enfoque de IFAC.

El documento en mención resalta que el futuro es digital y que es ahora. Por eso es interesante que el análisis y los resultados los respalda con unas encuestas que realizó. Ello le permite afirmar que:

  • Lo digital es una manera de vida

  • Lo digital se da en el contexto de los negocios

  • En el lugar de trabajo de las finanzas lo digital tiene una naturaleza cambiante

  • Se necesita entender la estrategia digital

  • Acoger lo digital conlleva volverse un ciudadano digital

Y continúa: volverse un ciudadano digital conlleva:

  • El desafío del aprendizaje continuo

  • El desafío de entender el negocio

  • Aprovechar las oportunidades de desarrollo

  • Reconocer la importancia de la narrativa de relatos

El análisis de volverse un ciudadano digital lo finaliza respondiendo a la pregunta de si hay o no división generacional:

“La realidad es que la fuerza de trabajo se está envejeciendo. Las tasas de fertilidad están cayendo y para algunas economías desarrolladas el segmento de más rápido crecimiento de la fuerza de trabajo puede estar muy bien por encima de los 55 años. Este es un grupo de edad que se puede pensar se ha quedado rezagado de la tecnología, si bien el éxito en los negocios se puede basar en actualizar [re-calificar] y volver organizar la carrera de esos individuos.
Siempre que se discute la tecnología, parece que se hacen varios supuestos acerca de las divisiones generacionales. Una es que los miembros de las generaciones más jóvenes siempre están tecnológicamente alfabetizados mientras que los de años más maduros encuentran desafíos en entender el mundo digital” [Pg. 43/56].

En ese contexto, el documento de ACCA divide en cinco zonas las futuras oportunidades de carrera en contaduría profesional: (1) El defensor del aseguramiento; (2) El navegador de datos; (3) El transformador del negocio; (4) El creador de juegos digital; y (5) El pionero de la sostenibilidad.

Muchos intentarán, de salida, descalificar esas cinco zonas. Por no ser las tradicionales (impuestos, cumplimiento, auditoría integral, etc.) o por estar ‘del lado de’ las empresas y no de los antisistema, etc.

Así las cosas, se destaca la orientación que el documento da, centrada en: “Desarrollo del cociente digital en contexto”. La Figura 4.11 (pg. 44), si bien no es sencilla de leer, deja claro el punto óptimo: la confluencia entre tres elementos (representados mediante círculos): (1) Habilidades técnicas y éticas (“calificación y desarrollo continuo”), (2) Habilidades digitales (“Aprendizaje continuo”); y (3) Habilidades de negocios (“Aprendizaje en-el-trabajo”).

El análisis que hace el documento que se está analizando pudiera complementarse con las habilidades que el contador digital necesita en el nuevo contexto del cambio climático. Ser ‘pionero de la sostenibilidad’ ciertamente es algo que difícilmente es creíble, habida cuenta que los movimientos relacionados con lo ambiental (incluye ESG y presentación integrada de reportes) propiamente no han surgido en el mundo de los contadores. Éstos se están incorporando lentamente con algunas propuestas de presentación de reportes y aseguramiento, pero están lejos de ser pioneros.

Un análisis para Colombia

Como país, las organizaciones empresariales y gubernamentales han estado realizando esfuerzos importantes alrededor de la digitalización y la incorporación de las nuevas tecnologías digitales. Aunque estamos lejos de ser ciudadanos digitales.

En lo que concierne a lo contable, ¿Cuándo estas cosas llegarán a nuestras autoridades gubernamentales y profesionales y empezarán a difundirlas y analizarlas?

Por lo pronto va ganando el ‘coronavirus contable,’ esto es, esa ética en consonancia que:

  • Simultáneamente pone a aplicar dos códigos de ética completamente diferentes (el generalista de la ley 43/90 y el especializado de IESBA).

  • ‘Permite’ (legalmente) ser independiente cuando se hace parte de un órgano societario que no es independiente.

  • Tolera estar simultáneamente en el gobierno y en los negocios particulares.

Hay poco interés por derogar la ley 43/90, que es la que actualmente rige a la profesión contable. Las propuestas que se conocen son de seguir en las mismas, por el estilo a la reforma a la revisoría fiscal. Se continuarán incorporando más normas y normas, sin atender a los estándares.

¿Estaré o no entre los sobrevivientes y en medio de qué condiciones?

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