Clasificación de pasivos


Por John Hughes – Clasificación de pasivos - ¡Elimine su creatividad!


Documento original: Classification of liabilities – suppress your creativity!


Aquí hay otro de los problemas que surgen de extractos de decisiones que hacen forzoso el cumplimiento emitidas en el pasado por la European Securities and Markets Authority (ESMA); este está tomado de su 25th edition:


  • El emisor es una compañía de biotecnología. En octubre de 2017, el emisor emitió deuda suscrita en su totalidad por la compañía B, por una cantidad que representa alrededor del 30% del total de pasivos del emisor. De acuerdo con los términos iniciales del préstamo, el reembolso era debido en octubre de 2020. Concurrentemente, el emisor firmó otro contrato con la compañía B con madurez similar, para desarrollar actividades en el área de biotecnología. El emisor consideró vinculados a los dos préstamos dado que el préstamo fue usado para financiera las actividades y operaciones previstas en el segundo contrato.

  • A finales del 2019, el emisor solicitó la extensión del término de ambos contratos (el préstamo y el contrato de desarrollo) por un año. Si bien el contrato de desarrollo fue extendido sin más preámbulos, en diciembre de 2019 la compañía B firmó una carta notificando al emisor que la extensión de la madurez de la deuda a octubre de 2021 era con la condición de que el emisor formalmente demostrara su capacidad para reembolsar el préstamo en la nueva fecha de maduración. A diciembre 31, 2019, la compañía B no había validado formalmente esa condición establecida en la carta que envió.

  • En abril 2020, una enmienda al acuerdo de deuda fue firmada entre el emisor y la compañía B difiriendo el reembolso del pasivo de deuda a octubre 2021.

  • En sus estados financieros a diciembre 31, 2919, el emisor clasificó el pasivo financiero como un pasivo no-corriente. El emisor consideró que la condición establecida por la carta firmada por la compañía B en diciembre 2019 fue satisfecha a la fecha de cierre porque: a) en diciembre 2019, el emisor firmó un acuerdo preliminar del término de financiación con la compañía C (un nuevo inversionista) por una cantidad que el emisor consideró suficiente para financiar sus operaciones actuales por dos años y el reembolso de la deuda con la compañía B para octubre 2021; b) la compañía B, que estaba representada en la junta de directores del emisor, fue informada de la situación financiera, la liquidez, las proyecciones financieras del emisor y el nuevo término de financiación firmado con la compañía C.


Quien hace forzoso el cumplimiento (tal y como a ESMA le gusta que le denominen) estuvo en desacuerdo con este análisis, con base en que “a diciembre 30, 2019, el emisor no tenía el derecho incondicional a diferir el reembolso del pasivo por al menos doce meses después de la fecha de presentación de reporte. Quien hace forzoso el cumplimiento observó que, a diciembre 31, 2019, no había enmienda legal y formal del acuerdo de deuda, o un reconocimiento formal y legalmente vinculante de la compañía B respecto de que las condiciones para la extensión de la madurez de la deuda estaban satisfechas. Por consiguiente, quien hace forzoso el cumplimiento requirió que el emisor reclasificar la deuda como corriente.


La conclusión parece inevitable, cuando se centra en que el concepto central de tener un derecho incondicional al final del período de presentación de reporte, independiente de las expectativas de la administración. Tal y como observamos antes, los preparadores ocasionalmente continúan siendo atraídos por la premisa de que tales expectativas algunas veces deberían importar – por ejemplo, si una deuda de largo plazo es clasificada como corriente al final del período de presentación de reporte solo a causa de un incumplimiento del acuerdo de pago, y el emisor obtiene una dispensas antes que los estados financieros sean autorizados para emisión, puede ser atractivo argumentar que la clasificación de largo plazo proporcional el valor predictivo más significativo a la luz de las subsiguientes negociaciones. Un grupo cada vez menor de nosotros recuerda que los viejos PCGA Canadienses no permitían tomar exactamente este enfoque retrospectivo, y así lo hizo el IAS 1 cuando apareció por primera vez en 1997 – el enfoque actual se remonta a un borrador para discusión pública del año 2002. Algunas cartas comentario de ese entonces no estaban de acuerdo: “Defendieron clasificar un pasivo como corriente o no-corriente de acuerdo con si se espera usar activos actuales de la entidad, más que estrictamente con base en su fecha de madurez y si es exigible al final del período de presentación de reporte. Según su punto de vista, esto proporcionaría información más relevante acerca del efecto futuro del pasivo en la oportunidad de los flujos de recursos de la entidad”. Pero IASB fue convencido de en lugar de ello centrarse más en los derechos y obligaciones tal y como existen al final del período de presentación de reporte, y ahí es donde quedan las cosas.


Aun con todo ello, es posible tener alguna simpatía con el emisor en el caso anterior. En el patrón de hechos no se nos dice si los estados financieros fueron o no emitidos subsiguientemente a la extensión formal en abril 2020, pero si asumimos en aras del argumento que lo fueron, ello se habría adicionado al argumento subyacente del emisor, de que no había probabilidad de clasificación como no-corriente al final de diciembre 2019 se deshiciera subsiguientemente, y ninguna posibilidad de que los estados financieros preparados con esa base resultaran engañosos en relación con las necesidades de liquidez. Pero independientemente de ello, el emisor se equivocó…


Las opiniones expresadas son solamente las del autor.

Esta traducción no ha sido revisada ni aprobada por el autor.


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