Auditores haciendo trampa en los exámenes de ética


Por Jim Peterson y Francine McKenna– Auditores haciendo trampa en los exámenes de ética - ¿Quién está sorprendido?


Documento original: Auditors Cheating on Ethics Exams – Who’s Surprised? (Julio 15, 2022)


Esta es una publicación de invitado de mi amigo y colega en la crítica a la profesión contable, Jim Peterson. He adicionado unas pocas notas y referencias a su ensayo (Francine McKenna)


Esta es una publicación de invitado de Jim Peterson, un abogado estadounidense cuya práctica se centra en temas relacionados con finanzas y contabilidad, y quien tiene 19 años de experiencia en el grupo legal interno de Arthur Andersen. En el año 2002 lanzó su columna, “Balance Sheet” en la sección de negocios del International Herald Tribune – que evolucionó a su blog, “Re:Balance”.


“El pasado nunca ha muerto. Ni siquiera es pasado”. William Faulkner


Disecciones piadosas de la multa récord de $ 100 million que la SEC impuso este verano contra EY por trampas generalizadas del personal en exámenes de ética y otros exámenes, y las demoras y desvíos de la firma en su presentación de reportes regulatorios, han omitido tres puntos:


  • Lo hicieron porque podía, y tenían sus razones.

  • Las razones evadieron el entendimiento y las mejores intenciones del liderazgo, de manera que los esfuerzos de cumplimiento estaban destinados a fracasar.

  • Esas razones se basan en características humanas generalizadas, compartidas por miembros de la profesión contable con la población en general.


Inmediatamente después de la multa de $50 million que la SEC impuso a KPMG por comportamiento no diferente y más, ¿cómo es que las cosas salieron tan mal? ¿Cómo podrían no haber tenido un efecto de aprendizaje?


Las acusaciones y los llamados por accountability se encontrarán en otros lugares – no aquí – porque las razones básicas recaen en la naturaleza humana, y no son complejas. El desafío más difícil es reducir los casos predecibles de fallas futuras.


Basándome en una carrera llena de escrutinio de fallas y malas prácticas financieras y profesionales, enseño un curso en escuelas de negocios y leyes que explora las razones para las malas decisiones y para los malos comportamientos. Hay un tema central en las carencias de los supuestos “chicos inteligentes” – sea durante la crisis del crédito de 2007-2008, las reacciones vacilantes e inconsistentes frente a la pandemia del COVID, los escándalos recurrentes desde Enron hasta Wirecard, o los brotes persistentes – que, cada vez, desencadenan el grito familiar de, “¿Dónde estaban los auditores?


Principalmente, como humanos falibles, todos nosotros estamos propensos a las decisiones rápidas e instintivas que activaron el “luche o huya” para nuestros ancestros primitivos cuyo DNA heredamos. Era suficientemente bueno salvaguardar una tribu prehistórica, pero inadecuado para las complejidades de la vida moderna donde, mediante sesgo y error, somos llevados a juicios y decisiones indeseables.


Una nota sobre los recursos – un cuerpo de investigación y literatura que es amplio y extenso. El estudio académico seminal es el ensayo conciso y muy citado que en el año 1974 publicaron Daniel Kahneman and Amos Tversky, “Judgment Under Uncertainty: Heuristics and Biases.” [Juicio bajo incertidumbre: heurísticas y sesgos]. “Thinking, Fast and Slow”(2011) [Pensando rápido y lento], de Kahneman, avanzó en el estudio de esos temas. Las aplicaciones a definición de política y elecciones personales son examinadas, e.g., en Richard Thaler and Cass Sunstein’s “Nudge”(2008) [El codazo suave] y Thaler’s “Misbehaving: The Making of Behavioral Economics”(2015) [Comportarse mal: la creación de la economía comportamental].


Nota de McKenna: Usted también puede considerar un libro de texto al cual contribuí con un capítulo, uno que planteó la pregunta de si el incremento de las horas crédito requeridas para calificar para el examen de CPA a 150 horas mejoró la ética en la profesión. (Las horas extra tuvieron la intención de que estuvieran centradas en entrenamiento en ética, pero en lugar de ello crearon el ubicuo grado de Masters in Accounting. ¿Respuesta corta? No.


La profesión contable ha contribuido a la expectativa del público respecto del desempeño del auditor que excede sus capacidades para evitar-el-fraude, omitiendo las averías inevitables en cualquier sistema complejo de diseño y operación humano. Como contexto para este último brote de hacer trampa en las pruebas, todo el modelo para el aseguramiento de la información financiera, diseñado en la era Victoriana y que desde entonces no ha evolucionado mucho, todavía tiene que reconocer y aplicar medio siglo de erudición perspicaz en las complejidades del comportamiento humano.


Los temas tienen aplicación específica a los errantes tomadores de pruebas. Sin embargo, si estuvieran estado bien educados en los estándares y literatura sobre juicio, independencia y escepticismo, los recientes graduados universitarios que recién llegan a la profesión no tienen un DNA básico diferente – para mejor o peor – que sus compañeros en otros lugares. Aunque finalmente luzcan un nuevo aplique – CPA – en la práctica del mundo real no tienen ninguna aptitud especial para el escepticismo más allá de lo normal, ni una capacidad super humana para superar la susceptibilidad universal a la influencia no-benigna.


En resumen, ninguna cantidad del entrenamiento en-el-trabajo puede eliminar el efecto de influencias comprometedoras tales como el estrés de presupuestos y cargas de trabajo, presiones de pares, o señales de “aceptar” provenientes de sus superiores inmediatos.


Lo cual significa que el personal de planta de las firmas de auditoría perseguirá sus intereses según los incentivos más inmediatos, a pesar de y haciendo caso omiso de las exhortaciones serias y sinceras que puedan llegar de lo alto.


Debido a que habrá tramposos en cualquier sistema operado-por-humanos, la búsqueda en el contexto actual de juegos-de-examen debería convertirse en apoyo afirmativo para la reducción de fallas. Deben insertarse controles y barreras; el mal comportamiento y el no-cumplimiento deben ser hechos tan difíciles como sea posible.


Esto significa involucrar a las autoridades en la integridad de la prueba. Lejos de mis limitaciones dado que llegué tarde a la academia, aquí ofrezco dos ejemplos: he usado detectores de plagio y experimenté una escuela de leyes que requería certificación anual del instructor de que todas las preguntas de examen fueran únicas y no se repitieran de años anteriores.


Dado que los incentivos desalineados y las influencias a las decisiones sesgadas son ubicuas en las instituciones de la sociedad, no menos impregnan todo el ethos del mundo de los contadores. El escenario para el mal comportamiento siempre está preparado.


Los ejemplos actualizados de desempeño cuestionable reflejan las decisiones de los auditores orientadas-al-cliente, con demasiada frecuencia desafortunadas, bajo las influencias más destacadas, pero indeseables; escepticismo, juicios conservadores y desafíos para los clientes están sujetos a poderosas influencias que incluyen exceso de confianza, sesgo por el éxito y presión de la administración.


Ampliamente hablando, la comprensión limitada que la profesión tiene de que esos principios comportamentales son generalizados se ve en sus dos mensajes defensivos: que la enorme mayoría de su personal actúa de manera completamente honesta y de buena fe y que la mayoría de sus juicios de auditoría son realizados en conformidad con los estándares y las expectativas.


Bastante cierto, pero insuficiente e insensible a la ubicuidad de las excepciones – que crecen en número y consecuencias – reflejando, en efecto, la incapacidad para comprender el inconveniente implícito en los mensajes ineficaces, tal y como es capturado en la simple verdad, a menudo entregada a los adolescentes rebeldes: “Cuando usted hace el bien, nadie lo recuerda. Cuando usted hace el mal, nadie olvida”.


Afortunadamente, están disponibles oportunidades para valoración y mitigación mejoradas del riesgo. La estrategia y la táctica efectivas para los líderes de negocio y profesionales comenzarán con el reconocimiento de que gran parte de los estándares, las regulaciones y la orientación de nivel-alto caen entre el desperdicio y la inutilidad.


El fiasco ocurrido en la 2017 Academy Awards, cuando los presentadores anunciaron la Mejor Película equivocada porque el socio de PwC llevaba dos sobres y entregó el equivocado bajo la distracción de una selfie, era evitable. La ruptura de la política defectuosa de sin-teléfonos-en-el-escenario, observada en el incumplimiento del socio, habría sido evitada por un requerimiento sencillo de que un monitor confirme que tenía las manos vacías antes de entregarle el siguiente sobre.


Sin duda, los intercambios de costos y recursos se vinculan a las elecciones acerca del cumplimiento forzoso de la política y el nivel aceptable de tolerancia de la sociedad para el comportamiento desviado:


  • La carnicería de los adolescentes que conducen ebrios podría ser dramáticamente reducida por dos pasos sencillos, aunque draconianos – elevar a los treinta años el umbral para la licencia, y sentencias inmediatas obligatorias de diez años para los violadores – ninguno de los cuales la sociedad toleraría.

  • Los tiroteos masivos, de igual manera, serían considerablemente menores bajo una prohibición a que los civiles posean armas de asalto y controles severos al acceso a municiones – logrables en teoría, pero trágicamente no en la práctica de los Estados Unidos.


Volviendo a los contadores, hay múltiples implicaciones:


  • La posibilidad de que un restablecimiento de la barra para el desempeño del auditor puede diluir los reclamos del auditor por su condición profesional.

  • El potencial de que la continuación no-resuelta de problemas de calidad del desempeño pueda llevar a que el público retire la credibilidad otorgada a la profesión.

  • La demanda ampliada por formas nuevas y evolucionadas de aseguramiento puede atraer nuevos proveedores con campos de experticia que están más allá de la capacidad de los contadores para evolucionar y adaptarse.


El diálogo sobre ello es para otro momento. Para el presente caso, los eventos recientes han mostrado que cero defectos en las pruebas de ética no siguieron luego de la multa de $50 millones de dólares, incluso con los enjuiciamientos asociados de los principales socios violadores. Tampoco serán suficientes $100 millones de dólares. El ritmo de la evolución humana no es tan receptivo.


Esto no aconseja ni cinismo ni desesperación. En lugar de ello, es un desafío que requiere estrategias que estén mejor informadas y diseñadas.


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Nota de FM: Además de la reciente multa a EY US, PwC Canadá también fue citada por la PCAOB y las autoridades canadienses por violaciones relacionadas con trampas en pruebas. Además de la multa de $750K para PwC Canadá, la Canadian Public Accountability Board (CPAB) los multó por otros $200,000, para una multa total de poco menos $1 millón. ¿Por qué la multa relativamente pequeña (50 veces menos que para KPMG, y 100 veces menos que para EY)?


En contraste con EY – que la SEC dijo engaño a sus investigadores – y KPMG – donde hubo un caso compuesto de robo de datos regulatorios de la PCAOB que resultó en cargos criminales y declaraciones/veredictos de culpabilidad para socios – ¡PwC Canadá voluntariamente dio un paso al frente y confesó esos acontecimientos vergonzosos ocurridos dentro de la firma! También hay una multa de $450,000 pagada por KPMG Australia por incidentes similares de trampas (US watchdog fines KPMG Australia over ‘widespread’ cheating on online training tests | Business | The Guardian)


En mi escrito anterior, he criticado el pase de pasillo que las firmas de auditoría y los auditores obtienen de todos, como si fueran los mejores ángeles o eunucos capitalistas. De febrero 2014:


Una de las cosas más difíciles que cualquier persona que demande a un auditor tiene que probar es que la firma de auditoría y/o sus socios tenían algo que ganar al ser cómplices, instigadores, o co-conspirador en un fraude perpetrado por un cliente.


En el caso de Barker v. Henderson, Franklin, Starnes & Holt, 797 F.2d 490, 496 (7th Cir. 1986) que involucró la vieja firma de Ernst & Ernst, el juez observó que el caso “contra un cómplice, instigador, o conspirador puede no basarse en la mera inferencia de que el acusado ‘debía que haber tenido’ conocimiento de los hechos. El demandante tiene que respaldar la inferencia con alguna razón para concluir que el demandado se había unido a los violadores primarios”.


Más tarde, en 1990, en el caso de DiLeo v. Ernst & Young relacionado con el fracaso del Continental Illinois National Bank, el juez aceptó este argumento y lo llevó “al banco”, expresando la fuerte creencia de que una firma de auditoría y sus socios, por encima de todo, pensará primero acerca de la reputación de la firma y de la suya propia. Casi todos los casos que promocionan la reverencia sagrada de los auditores por la reputación como defensa citan a DiLeo v. EY:


“El mayor activo de un contador es su reputación por honestidad, seguido de cerca por su reputación por el trabajo cuidadoso. Los honorarios por las auditorías de dos años no podrían acercarse a las pérdidas que E & W sufrirían por la percepción de que amortiguaría el fraude de un cliente. Y si bien los intereses de los socios y asociados de E & W que trabajaron en las auditorías de Continental pueden haber divergido de los de la firma, vea AMPAT/Midwest, Inc. v. Illinois Tool Works, Inc., 896 F.2d 1035, 1043 (7th Cir.1990), encubrir el fraude e imponer grandes daños a la sociedad detendrá la carrera más prometedora. Los socios de E & W no compartieron ganancia alguna proveniente de cualquier fraude y fueron expuestos a una fracción grande de la pérdida. Habría sido irracional para cualquiera de ellos haberse unido a la causa de Continental”.


Yo no compro eso.


Es irracional considerar que los auditores son capaces de actuar de manera caprichosa, de una manera auto interesada y, quizás, al igual que cualquier otro ser humano, ¿contra la ley? ¿Los auditores son eunucos del mercado en nuestro sistema capitalista, inmunes a la influencia de incentivos financieros? Pienso que solo en los últimos años hemos visto suficientes fraudes chinos bendecidos-por-el-auditor, así como socios de auditoría que realizan tráfico de influencias, como para forzar la reconsideración de tal punto de vista de Pollyannaish. Es el momento de clavar un tenedor en esta idea anacrónica de nuestra profesión y decir, finalmente, que está hecho.



© Francine McKenna, The Digging Company LLC, 2022


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